El personaje

Don Luis es el ‘duro’ de los cuidadores de carros en Quito

- 11 de noviembre de 2017 - 00:00
Foto: Álvaro Pérez / EL TELÉGRAFO

Su memoria trae con nitidez al presente sucesos ocurridos hace décadas. Se desplaza lentamente con ayuda de una rama que hace las veces de bastón, pero no deja que el paso de los años interrumpa su trabajo.

El tungurahuense Luis Aníbal Tobar está decidido, con cerca de 90 años, a trabajar hasta que Dios le dé fuerzas. Lo hace en parte por gusto, para entretenerse, y también porque no cuenta con una pensión jubilar.

Trabajó como policía en la presidencia de Galo Plaza Lasso (1948-1952), pero no le gustó la labor y en “esos tiempos la paga no era buena”. Optó por salir del cuerpo uniformado e intentó distintos oficios.

En 1968 llegó a Quito y se enroló en el cuerpo de vigilantes de carros que organizó el Automóvil Club del Ecuador (Aneta), inspirado en el servicio de Lima.

Al inicio cuidaba vehículos afuera de los cines y del estadio Olímpico Atahualpa.

Al poco tiempo atendía uno de los estacionamientos del parque La Carolina. En aquella época funcionaba allí todavía una oficina del Registro Civil y el hipódromo.

Entonces no había una tarifa fijada. “Los señores me daban un sucre y eso alcanzaba para una cola, el almuerzo y hasta sobraba. Otros pagaban menos”.

Agradece que le hayan permitido quedarse junto al Centro de Exposiciones.  

A las 04:30 sale de su casa ubicada en Quitumbe, toma dos buses y llega a su lugar de trabajo. En días normales termina a las 17:00. Cuando hay ferias, su jornada puede terminar a las 22:00 o 23:00. (I)

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