Punto de vista

Ni ángeles ni demonios

- 19 de noviembre de 2017 - 00:00

No es hora de rasgarse las vestiduras ni emitir códigos moralistas. La separación -por indisciplina- de tres ciclistas de la delegación ecuatoriana que participa en los XVIII Juegos Deportivos Bolivarianos debe conducir a la reflexión y a la autocrítica.

Quienes anhelan crucificarlos quizás no conocen su trayectoria ni los sacrificios que superaron para llegar a sus descollantes actuaciones en el exterior.

Richard Carapaz, carchense, incursionó este año con éxito en el ciclismo europeo en el equipo Movistar (fue 36 en la Vuelta a España). Jonathan Narváez (20 años), oriundo de Sucumbíos y federado por Carchi, es campeón panamericano y ostenta el récord mundial de los 3.000 metros persecución individual. Milita en el equipo Quick-Step Floors.

Jonathan Caicedo, por su parte, tiene 24 años y es campeón panamericano de ruta, categoría sub-23. Los tres poseen un enorme futuro. Los tres forjaron individualmente su trayectoria sin apoyo gubernamental, lo cual significa un plus especial en su hoja de vida.

Convocados a participar en los Juegos Bolivarianos, el día de la inauguración “fueron encontrados en estado etílico”, según el informe del Comité Olímpico Ecuatoriano. Los tres llegaron a Tulcán, se disculparon en una rueda de prensa y esperarán la resolución de la dirigencia.

Sería bueno que la Federación Ecuatoriana de Ciclismo aclare por qué no estuvo el delegado del ciclismo a los Bolivarianos -Oswaldo Hidalgo- junto con los deportistas. Si bien son personas adultas, las tentaciones que rodean a los deportistas son múltiples y los dirigentes sirven para respaldar, cobijar y supervisar.

La indisciplina debe ser sancionada; sin embargo, estigmatizar a los deportistas por errores de comportamiento tampoco es razonable. De allí que la dirigencia en lugar de pensar en “sanciones ejemplarizadoras”, deberá proporcionar un buen informe para justificar una mediocre actuación ecuatoriana en los Bolivarianos de Santa Marta.

Hasta el viernes en la noche, Ecuador se ubicaba 7 entre 11 con apenas cuatro medallas de oro. En lugar de ensayar discursos sancionadores, la dirigencia debe preocuparse, y bastante. Si a Ecuador le va mal en el nivel más bajo de la competición olímpica, es fácil deducir qué le pasará en Juegos de más alto nivel. (O)

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