Lunes, 09 Enero 2017 00:00 Politiko 2017

El militar (r) y político que se siente cómodo cuando le dicen 'estratega'

El militar (r) y político que se siente cómodo cuando le dicen 'estratega'
Foto: Miguel Jiménez/El Telégrafo

Paco Moncayo moldeó su liderazgo en los cuarteles; le sirvió en la Alcaldía de Quito y en el viejo Congreso. Pero su impronta entre los jóvenes es muy débil.

Redacción Política

PERFIL

Paco Moncayo Gallegos. Nació el 8 de octubre de 1940, en Quito. Está casado con Marta Miño, con quien tiene cuatro hijos. Fue diputado por la ID en  1998, el mismo año en que se retiró del Ejército, donde fue su comandante. Fue elegido alcalde de Quito en el año 2000 y reelegido en el 2004. En el año 2008 fue elegido asambleísta nacional.

El caminar de Paco Moncayo muestra siempre un compás apresurado. A todo evento proselitista al que acude, siempre llega animoso, casi trotando. Muestra así la vitalidad de quien se formó en los cuarteles, luego de cumplir 76 años de vida.

“Es una persona activa que empieza el día muy temprano y trabaja hasta tarde, en diferentes tareas, no solo en los recorridos que hacemos por el país; está pendiente de los detalles”, revela Wilma Andrade, candidata por la Izquierda Democrática a la Asamblea Nacional.

Otras 2 características le atribuyen sus seguidores: puntualidad y meticulosidad: “Maneja el plan de gobierno -agrega Andrade- y escucha las propuestas ciudadanas y anota para enriquecer nuestro proyecto”. Es un líder probado, “por eso fue elegido alcalde de Quito 2 periodos consecutivos (2000 y 2004); lo hizo bien y la ciudad lo reconoce; Quito estaba quebrado”, dice Andrade.

Este militar en servicio pasivo tuvo un papel destacado en el conflicto bélico con el Perú en el Alto Cenepa. La prensa peruana de entonces, recogiendo versiones militares del vecino país, se refería a él como el estratega ecuatoriano a vencer. Eso lo sabía Moncayo y manejaba ese factor casa adentro. Él pertenece a la generación de militares que tuvo como instructores a personajes de fuste y otros no tan célebres, mas bien siniestros, como el dictador chileno Augusto Pinochet.

Su participación como militar de alto rango en los días de la crisis y caída de Abdalá Bucaram tampoco estuvieron fuera del radar de la prensa.

En el plano político actual, la energía de Moncayo se demostró el 14 de diciembre  de 2016, cuando presentó a la Asamblea Nacional una iniciativa que denominó ‘Ley Orgánica para Fortalecer la Transparencia en el Acceso y Ejercicio de Cargo, Función o Dignidad en el Sector Público’.

Una vez que expuso la propuesta a la prensa, se levantó con el mismo empuje con que llegó, sin desentonar con su rostro atenuado por una sonrisa perenne. ‘General, General’, interrumpimos antes de que deje el local. El candidato giró amablemente su ágil cuerpo de 1.65 de altura y el periodista de este diario le dijo: “por favor ayúdenos con una entrevista”. Sin perder su paso contestó con reflejos de arquero: ”¿Para qué medio?”. “Para El TELÉGRAFO, General”. La sonrisa se le perdió un poco y regresó la mirada como si lo acusaran de algo: “Con ese periódico no hablo”. Se subió a un flamante Toyota  gris y se fue.

Gonzalo Ortiz, recuerda a Moncayo cuando fue elegido alcalde de Quito en 2000. “Yo fui electo concejal y testifiqué cómo logró algo que parecía imposible: en menos de 3 meses sacó de las calles del centro histórico a cientos de vendedores ambulantes”. Recordó que su amigo Moncayo hizo más de 30 reuniones con las asociaciones de informales a quienes convenció dialogando, de ir a los centros comerciales. “Así limpiamos el centro de Quito, sin ningún enfrentamiento, lo cual fue un logro  reconocido a nivel mundial”.

El psicoanalista Rodrigo Tenorio mira la figura del exmilitar como muy plana: “No tiene esa fuerza de convicción que busca el electorado en un candidato, le falta más convicción en lo que dice. Lo que puedo observar es que su imagen más bien proyecta debilidad”.

La politóloga Verónica Albuja cree que Moncayo tiene un prestigio que se hizo eco en el país por su desempeño en la Alcaldía de Quito. Al mismo tiempo, las nuevas generaciones no saben de su tarea anterior. Por eso “no conocen que fue héroe del Cenepa. Pero a su discurso le falta fuerza, que quizá cambie en esta campaña” (I)

ENLACE CORTO

Últimas noticias

Últimas noticias

SERVICIO CNE

TWITTER @el_telegrafo

Google Adsense

 

Posesiones Presidenciales