Sábado, 07 Enero 2017 00:00 Palabra Mayor

Voto de los adultos mayores puede definir elecciones

La inclusión y el buen trato a las personas mayores están entre los desafíos ante el envejecimiento poblacional. Actualmente hay adultos de la zona urbana y de la rural que son excluidos por la sociedad y por las personas de otras edades.
La inclusión y el buen trato a las personas mayores están entre los desafíos ante el envejecimiento poblacional. Actualmente hay adultos de la zona urbana y de la rural que son excluidos por la sociedad y por las personas de otras edades. Foto: Fernando Sandoval / El Telégrafo

El 12,4%, que equivale a 1’400.000 personas con más de 65 años, puede sufragar. Los nuevos retos son la creación de un nuevo abordaje de las políticas públicas desde una perspectiva biopsicosocial, la feminización del envejecimiento, la diversidad sexual, el acceso a la educación, al mercado laboral y decidir por cuenta propia. También cambiar el enfoque asistencialista por uno que garantice derechos.

*Kléver Paredes Barrera

El sueño de Ramiro, un hombre de 66 años, está a punto de cumplirse. “Mi mayor propósito es concluir mi bachillerato”.

Él ha esperado con ansias la llegada de 2017 porque es el  año en el que se gradúa de bachiller en el Centro de Educación Alternativa (CEA) 18 de Mayo.

Ramiro recuerda que dejó de estudiar cuando concluyó el tercero de primaria, porque debía trabajar para ayudar a su familia. “Después tuve mi esposa y  cuatro hijos y  por eso dejé de lado mis estudios”.

Hace tres años -cuenta en una nota publicada en el portal electrónico del consulado de Bolivia- todos sus hijos se casaron y él retomó su sueño de ser bachiller.

El viceministro de Educación Alternativa y Especial de Bolivia, Noel Aguirre,  señala que este año egresaron 8.069 bachilleres que tienen  entre 50 y 84 años. Ellos estudiaron en los 700 centros de educación que existen en ese país:  5.395 tienen entre 50 y 59 años; 2.099, entre 60 y 69 años; y 575, entre 70 y 84 años.

A Ramiro le detectaron desde hace dos años artritis, pero tras graduarse de bachiller tiene otro sueño. A sus 66 años, “si puedo, estudiaré en la universidad, quisiera ser psicólogo”.

La graduación de las personas mayores en Bolivia es un ejemplo de una política pública en el campo de la educación y responde a uno de los desafíos que significa el envejecimiento poblacional en Latinoamérica y en el mundo en general.

Otros retos para los Estados ante este fenómeno llamado “la revolución demográfica” constituyen la inclusión, participación, servicios sociosanitarios, cuidados, acceso a la educación, reinserción laboral, pensiones jubilares universales; buen trato; nuevas capacidades en el abordaje de los temas de envejecimiento y vejez, por citar algunos.

Y, posiblemente, el más importante es salir del enfoque asistencialista y en algunos casos desde la óptica de la caridad o la misión religiosa, por un enfoque de desarrollo social y promoción de los derechos humanos de las personas mayores.

Las propuestas

A fines del mes pasado, diario EL TELÉGRAFO publicó una nota con el titular ‘Propuestas encaminadas a los adultos mayores son mínimas’, en relación a los programas de los ocho candidatos a la Presidencia de la República de Ecuador.

Se mencionó que  12’438.406 habitantes están habilitados para votar en el país. De ellos, el 12,4%, que equivale a 1’431.328, son personas de 65 años en adelante.

Según el Censo de Población y Vivienda realizado en 2010, es acelerado el incremento del grupo etario. Ese año, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), había 1’229.089 adultos mayores (personas de más de 60 años). En su mayoría eran mujeres (53,4%) y el porcentaje más numeroso estaba en el rango entre 60 y 65 años.

Para las próximas elecciones, los sondeos de tendencia del voto señalan que existe en el país más de 40% de indecisos, a la fecha.

Seguramente muchos de ellos son personas mayores de 60 años y más, que no votan por obligación, de acuerdo con lo estipulado en el artículo 11 del Código de la Democracia (para las personas mayores de 65 años el voto es voluntario).

Si las proyecciones demográficas señalan que la población de Ecuador envejece, al igual que en el resto de países del mundo, los candidatos deberían tomar en cuenta en sus planes de gobierno la importancia de incluir a los adultos mayores y a las generaciones que están en proceso de envejecimiento.
El desconocimiento de algunos candidatos a la Presidencia sobre el envejecimiento y la vejez se refleja en el discurso. Los derechos de las personas mayores no se limitan a las demandas de los jubilados y sus ahorros. Gran parte, más de 1’000.000 de ecuatorianos que sobrepasan los 65 años, no cuenta con una pensión jubilar ni tampoco con un seguro de salud.

Para ellos la única alternativa es trabajar hasta cuando puedan, especialmente en el sector informal.

El Bono de Desarrollo Humano, es decir $ 50 mensuales, representa una ayuda muy valiosa desde el Estado. ¿Cuáles son las propuestas de los candidatos para este grupo etario? Por ahora solo Lenín Moreno ha planteado un enfoque de derechos humanos, además de duplicar las pensiones jubilares.

Lo sucedido a mediados de 2016 en Reino Unido, con el denominado Brexit que decidió la salida del país de la Unión Europea (UE), es una muestra del poder de las personas mayores en un proceso electoral.

El 75% de los electores de entre 18 y 24 años votó por permanecer en la UE, al igual que hasta el 56% de aquellos de entre 25 y 49. En cambio, 56% de las personas entre 50 y 64 años, y 61% de los mayores de 65 años se pronunciaron en contra. Una de las razones, según los analistas, fue la falta de políticas del Estado que atiendan sus demandas particulares.

Para 2050, la población mayor de 65 años se triplicará, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este cambio demográfico impactará en la productividad de los países y, paralelamente, será más difícil satisfacer la creciente demanda de servicios públicos como los de salud o jubilación, especialmente en sociedades de ingresos bajo y medio como las latinoamericanas.

El crecimiento

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 65% de la población latinoamericana está en edad de trabajar, hecho que supone una ventaja demográfica al ofrecer las herramientas para un aumento de la productividad.

El porcentaje seguirá subiendo en los próximos años y será vital para que en el futuro, cuando disminuya la proporción de personas en edad de trabajar y aumente el porcentaje de adultos mayores, puedan brindarse servicios públicos de calidad.

Para 2025 el Instituto Nacional de Estadística y Censos señala que la población mayor de 60 años bordeará los 3 millones. Más del 7% de la población total. A nivel del mundo, en 2050 existirán 2.000 millones de adultos mayores.

Si todo apunta a que la población de personas mayores aumentará considerablemente a corto plazo en el país, ¿por qué algunos candidatos no consideran en sus planes a este grupo etario?

¿Desconocimiento del tema o desinterés?¿Cuesta tanto asumir la responsabilidad? (I)

Modelos de atención tienen nuevos enfoques

El Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) es el ente rector de la política en relación a las personas adultas mayores en Ecuador. Cuenta con 14 centros gerontológicos de atención directa y más de 430 convenios de cooperación con instituciones públicas y privadas en todo el país para atender al colectivo en diversas modalidades.

En 2016 su cobertura superó las 70.000 personas, según los datos de la Dirección de Población Adulta Mayor.

Las modalidades de atención del MIES son residenciales (hogares, asilos), atención diurna (centros del día para personas que no necesitan institucionalización), espacios alternativos (fomentar integración y envejecimiento activo) y atención domiciliaria (rehabilitación). El grupo objetivo son personas mayores de 65 años, de manera especial personas consideradas vulnerables. El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) mantiene diferentes grupos de jubilados que se reúnen para realizar especialmente actividades de entretenimiento, integración y recreación. Desde los gobiernos seccionales se han creado programas con un similar perfil como el que se ejecuta en Quito. Los modelos de asistencia a las personas mayores históricamente se han diseñado para ayudar en situación de pobreza e indigencia como política pública y no para ayuda en situación de dependencia física o psíquica.

¿Cuál es el reto para los candidatos presidenciales? Crear proyectos y programas que sean diseñados desde el territorio, tomando en cuenta que el envejecimiento es heterogéneo, la feminización del mismo, la realidad de las personas mayores de  las zonas urbanas y rurales.

Una encuesta realizada en 2016 en España por la Unión Democrática de pensionista y Jubilados, determinó que el 53,9% de los adultos mayores no quiere terminar su vida en un asilo. Un sondeo similar con hombres y mujeres de 50 años, en cambio, determinó que no se sienten identificados con las políticas que el Estado ejecuta en la actualidad para los jubilados.

El ejemplo de España se acopla muy bien a Ecuador: cómo quieren vivir su vejez las personas que ahora tienen 30, 40 o 50 años. ¿Se identifican ellos con las modalidades que llevan adelante desde lo público o privado?

Y aquí surgen otros retos: producir conocimiento sobre la situación de las personas mayores del país; promover en la opinión pública y en los propios adultos mayores un estado de opinión sin prejuicios respecto al envejecimiento y la vejez; apoyar el intercambio de información y las experiencias entre los distintos organismos de la administración pública. (I)

Instrumento regional fue aprobado

El 15 de junio de 2015 las organizaciones de la sociedad civil celebraron la aprobación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, primer instrumento regional de su tipo en el mundo, que contiene más de 40 artículos específicos para asegurar el reconocimiento y el ejercicio pleno de todos los derechos y libertades fundamentales de las personas mayores, tras un proceso de negociación iniciado desde 2010.   

El 15 de junio, durante la primera sesión de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el secretario general, Luis Almagro, en la firma del documento exhortó a los Estados a adoptar las “medidas legislativas que fueren necesarias para hacer efectivos los derechos y libertades de los adultos mayores, incluyendo campañas de concienciación”.

Señaló que el lema ‘Más derechos para más personas’ reafirma la dimensión hemisférica del trabajo de la OEA “para asegurar la más plena vigencia de los derechos de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades y especificidades”.

La referida Convención exige a los Estados miembros de la OEA la adopción y el fortalecimiento de aquellas medidas legislativas, administrativas, judiciales o de cualquier índole que garanticen a las personas mayores un trato diferenciado y preferencial en todos los ámbitos, puntualizando de manera destacada que no habrá exclusiones de ninguna naturaleza.

Es así como los Estados miembros, respecto de las personas mayores que hayan sido privadas legalmente de su libertad, tienen
-asimismo- la obligación de promover medidas alternativas de acuerdo con sus propios ordenamientos legales internos.

Solo Uruguay y Costa Rica han ratificado la Convención. Según la nota ‘Propuestas encaminadas a los adultos mayores son mínimas’, publicada en este diario a fines del mes pasado, todos los candidatos a la Presidencia señalan que aprobarán este instrumento legal, sin embargo, solo dos de ellos, Lenín Moreno y Paco Moncayo, incluyen en su plan de gobierno temas relacionados a la Convención. (I)

Datos

Entre la semana del 24 al 27 de octubre de 2016, se desarrolló en Colombia el IV Congreso Latinoamericano de Universidades con carrera de Gerontología, cuyo objetivo fue profundizar la importancia del gerontólogo en el proceso de envejecimiento.

Fueron invitadas universidades de Brasil, Argentina, México, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela; también los coordinadores y directores de otros centros de educación superior de Colombia.

En Ecuador, ninguna universidad oferta en la actualidad la carrera de gerontología, lo que muestra una gran falencia en la formación de profesionales especializados en el envejecimiento y la vejez.

Tampoco en la actualidad se forman geriatras en las universidades ecuatorianas, a pesar del evidente envejecimiento poblacional. Este es otro reto para quien llegue a la Presidencia. (I)

ENLACE CORTO

Twitter

Epaper

Lea la edición impresa

Portada impresa