Ámbar Montenegro y los realities

- 09 de mayo de 2017 - 00:00

El tema de los realities siempre da tela que cortar. Es necesario recordar que Ecuavisa fue el primer canal en hacer un programa de convivencia dentro de una casa y fue con La plena en 2001.

De ahí se afianzaron talentos como Luly Ossa, Omar Galindo. Otros recuerdan a Verónica Noboa entre las integrantes,

aunque ella venía precedida de una carrera como modelo y actriz. Teleamazonas se suma a la jugada, pero compra la franquicia de Pop Star en 2002. Fue todo un suceso.

De ahí nació el grupo Kiruba, que dio mucho de qué hablar y vendió desde discos hasta cintillos con su música e imagen. Tan rápido como llegaron, asimismo fueron olvidadas.

En 2003, El Gran Hermano llegó para convertirse en un imán de rating impresionante. Ecuavisa alquiló para el efecto la casa de Gran Hermano de Argentina. Sin duda fue una inversión enorme que se vio recompensada con los  altos números del medidor de audiencia. Fue el regreso y la despedida de la pantalla chica de la actriz Toty Rodríguez, quien se estrenaba como presentadora. Ella es una de las artistas ecuatorianas más completas de todos los tiempos.

Los nombres de los participantes no han sido olvidados: David Burbano el ‘Lobo’, Vladimir Oña, Álvaro Montalván o  Katherine Escobar. Ninguno de ellos hizo carrera continua en la TV. Posteriormente llegó a RTS El Gran Hermano del Pacífico, que causó polémica al mostrar por primera vez en la pantalla chica de Ecuador una pública confesión de homosexualidad. Juan Sebastián (Juancho) López fue el ganador del concurso de convivencia.

Nunca más El Gran Hermano llegó a nuestras pantallas. 

En la época actual, los realities de convivencia habían desaparecido casi por completo. Aunque dado el éxito del espacio chileno Doble Tentación, los productores de Calle 7 Ecuador crearon una versión local.

Doble Tentación fue seguido en Ecuador, a través de internet.

Juntaron un poco de aquí, otro tanto de allá, lo pusieron en la licuadora, usaron el copia y pega y se creó la división o la convivencia de Calle 7. Es un poco de todo,  aunque a veces no quede del todo claro el contenido del concurso.

No se entiende qué o quiénes determinarán a los ganadores. ¿Es una copia al carboncillo de Doble Tentación?

Lo novedoso es que dentro del elenco de la casa de Calle 7 se incluyó a una integrante que tiene ribetes espectaculares, como modelo, y con una sensualidad desbordante. Se llama Ámbar Montenegro. Hace bastante tiempo que no surgía en la televisión nacional. Es una mujer polémica, confrontadora, pero todo eso se olvida cuando asume su papel de mujer atractiva y hechiza a los televidentes con estudiadas poses de sensualidad, lo cual no es malo. Malo sí es que una conductora de programa de chismes, inexperta a la hora de opinar o calificar sobre carreras y  trabajos, la degrade.

Ámbar Montenegro no tiene parangón en su perfil mediático. Muchos la querrán, otros no tanto, aunque han deseado imitarla, incluso destronarla. Ella se mantiene vigente y seguida. Lo demuestran sus aproximadamente 1’200.000 seguidores en la red social Instagram.

Lo interesante sería que no se quede ahí. El solo hecho de estar ahora en un reality de menor costo de producción de Doble Tentación parece de lejos una decisión

poco acertada. Lo más probable es que

la primera en irse sea la misma Ámbar Montenegro. (O)

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