Martes, 03 Noviembre 2015 00:00 Información General

La compañía se niega a reparar el daño ambiental

30 mil afectados por Chevron cumplen 22 años de litigio

En el norte de la Amazonía ecuatoriana, continúan hasta ahora las evidencias de la contaminación ambiental dejada por Texaco-Chevron. Foto: Archivo / El Telégrafo
En el norte de la Amazonía ecuatoriana, continúan hasta ahora las evidencias de la contaminación ambiental dejada por Texaco-Chevron. Foto: Archivo / El Telégrafo

La compañía se niega a reparar el daño ambiental

Redacción Actualidad

Indígenas y campesinos del norte de la Amazonía ecuatoriana afectados por las operaciones de Texaco-Chevron, cumplieron el martes 3 de noviembre 22 años del inicio de la lucha jurídica para que la transnacional repare el daño generado al ambiente y a la salud humana por 28 años de explotación antitécnica de petróleo.

Con ese motivo, los afectados realizarán hoy varias vigilias en los cementerios de Sucumbíos y Orellana, para recordar a las víctimas mortales de la contaminación que trajo cáncer, leucemia, y afectación al suelo y a las fuentes de agua.

José Medardo Shingre, vocero de los campesinos afectados, quien en septiembre de 2013 expuso ante la ONU el daño dejado por la compañía estadounidense, indicó que las personas muertas en la Amazonía por esta causa pasan de los 1.200.

En honor a ellas pintarán de negro varias tumbas, en los cementerios de las parroquias amazónicas Inés Arango, Dayuma, Taracoa, San Carlos y Lago Agrio.

Shingre aclaró que si bien la lucha jurídica contra la transnacional empezó hace 22 años, la labor social de indígenas y campesinos inició en 1983, cuando en el área del Pozo Cononaco empezaron a recoger las primeras evidencias y a tomar fotografías del daño que venía provocando Texaco, cuyas acciones adquirió Chevron en 2001.

Shingre y Humberto Piaguaje, indígena quien es el coordinador de la Unión de Afectados por Texaco (Udapt), coincidieron en decir que al inicio, pese a ser las víctimas, la pelea arrancó con cautela: tenían “mucho miedo” de ser reprimidos por los gobiernos ecuatorianos de turno y por la compañía extranjera, así como por la incertidumbre de no saber cuánto durarían los juicios.

Si bien hay procesos que siguen su marcha fuera del Ecuador para cobrar a Chevron los $ 9.500 millones a la que fue condenada por la contaminación ambiental, creen que el juicio ha valido la pena porque, además, se ha convertido en un referente global. “Queremos decirle al mundo que no hemos luchado por dinero, sino por la vida y la dignidad”, dijo Shingre (I)

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