El municipio realiza mediciones hace una década, según habitantes del lugar

El puente de la G cae a pedazos al Salado y no recibe mantenimiento

- 31 de mayo de 2017 - 00:00
Las viviendas del sector de la G y calle 25 no resultaron afectadas por la caída del hormigón.
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

Parte de un muro de contención se desplomó el domingo por la tarde. La estructura tiene grandes aberturas en las que se han accidentado peatones.

A las 19:00 del pasado domingo, un estruendo alertó a los habitantes de El Cisne, en el suburbio oeste. Lo que encontraron al salir de sus casas fue que parte de la estructura del puente de la G, que cruza el Estero Salado, se había desplomado, aunque sin afectar a las viviendas cercanas o a transeúntes.

Para los vecinos de la zona, vivir cerca de la estructura representa una situación de riesgo desde hace varios años. En diciembre de 2011, Herminio Moreira, de 56 años, cayó por una abertura de una de las aceras de la estructura y terminó en una fosa.

Como resultado, tuvo lesiones y debió usar un cuello ortopédico, por lo que dejó de trabajar hasta su recuperación. El incidente fue notificado al Municipio, pero hasta la fecha no se ha intervenido el paso vehicular.

Fanny Neira, habitante de la calle 25 y la G, comentó que hace aproximadamente una década personal del Cabildo le solicitó demoler parte de su vivienda porque se encontraba muy cerca del puente. “Tuve una compensación por ello, no tenía cómo mudarme y adquirir una nueva casa”.

En aquella ocasión, se le notificó que la Alcaldía tenía previsto intervenir el puente, pero lo único que ha visto de esa gestión es la visita periódica de delegados municipales que toman mediciones y fotografías del lugar.

En tres ocasiones, un equipo de EL TELÉGRAFO visitó el sector: cuando ocurrió el incidente con Herminio Moreira (2011), para hacer seguimiento sobre la situación del puente (2015) y ayer, que se constató que la estructura no ha sido intervenida; además, presenta mayor desgaste que hace 7 años.

Incluso el orificio por donde cayó Herminio Moreira sigue en la acera como trampa que acecha. También se observa una hendidura en el punto donde el paso elevado se une con la calle.

Javier Pesántez, quien tiene 40 años en el sector, comentó que la vía nunca fue segura para los peatones debido a que carece de barandas e iluminación. “De noche, casi nadie se atreve a pasar por ahí”.

Pesántez acotó que la última visita de delegados municipales se dio en enero pasado. En ese momento se ofreció que la obra comenzaría a la brevedad posible.

Este diario contactó telefónicamente a la Dirección de Obras Públicas del Cabildo para obtener la versión de su titular, Jorge Berrezueta, y conocer si efectivamente existe el proyecto para reparar o sustituir el puente de la G, como afirman los vecinos. Sin embargo, la secretaria de Berrezueta -como en todas las ocasiones que este diario lo ha contactado- informó que no se encontraba disponible. El TELÉGRAFO también envió un pedido de información por escrito, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

En abril de 2016, una semana antes del terremoto, la Alcaldía aseguró que, hasta ese momento, todos los pasos a desnivel de la urbe estaban operativos y que en forma general recibían anualmente mantenimientos preventivos y correctivos cuando amerita el caso. “En tanto, los más antiguos son periódicamente controlados por especialistas de esta entidad”. Días después, el puente de la Avenida de las Américas colapsó durante el sismo.

El artículo 55 del Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad), como parte de las competencias exclusivas del gobierno autónomo descentralizado municipal, indica que la Alcaldía es responsable de “la planificación, construcción y mantenimiento de la vialidad urbana”.

Asimismo, el 54 señala que deben construir la obra pública “con criterios de calidad, eficacia y eficiencia, observando los principios de universalidad, accesibilidad y regularidad”. (I)

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