Lunes, 01 Mayo 2017 00:00 Freddy Ehlers

Punto de vista

La ciencia de la meditación

Freddy Ehlers Zurita

En noviembre de 2014, la reconocida revista científica Scientific American asombró a sus habituales lectores con una portada en la que, por primera vez, se calificaba a la meditación como una ciencia. En su interior se incluía un artículo firmado por Matthieu Ricard, Antoine Lutz y Richard J. Davidson titulado ‘Neuroscience Reveals the Secrets of Meditation’s Benefits’ (La neurociencia revela los secretos de los beneficios de la meditación) en el cual se demostró que las diferentes técnicas de meditación y de mindfulness producen efectos positivos en el cerebro, ya sea incrementando la cantidad de materia gris, reduciendo el volumen del hipotálamo, reduciendo el envejecimiento celular o estimulando la actividad de la corteza cerebral izquierda, que es donde se producen las emociones positivas. Tres meses más tarde, la edición en español de Scientific American añadió un nuevo artículo sobre este tema en el que se evidenciaba que la práctica de la meditación incrementa la capacidad de concentración y mejora tanto el sistema inmunológico como el de aprendizaje, lo que contribuye al bienestar de los seres humanos. Poco tiempo después, un artículo de Newsweek recogió que apenas en 2014 se publicaron 535 artículos científicos sobre mindfulness y meditación, cuando en 1980 fueron únicamente 3. Este es un tema de creciente interés entre la comunidad científica, que ha superado el estigma que tradicionalmente se asociaba a este tipo de prácticas.

El Dr. Dacher Keltner es el fundador y director del Greater Good Science Center (Centro de Ciencias del Bien Común) de la Universidad de Berkeley en California. Este centro está a la vanguardia de un movimiento científico dedicado a explorar las raíces de la felicidad, del Buen Vivir. En un encuentro con él y con su afamado equipo de doctores en diferentes áreas, el Dr. Keltner manifestó que está comprobado que la verdadera felicidad se logra al cambiar el actual modelo de vida por una forma de vivir más amable y más armónica: “Decidimos tomar la ciencia de la cooperación, de la compasión, de la belleza, del altruismo, de la gratitud, de la plena conciencia, de la meditación zen, de la contemplación, de la felicidad,… y trabajamos para entender las partes de nuestro sistema nervioso que nos ayudan con el Buen Vivir, que nos ayudan a conectarnos y a formar comunidades”.

El Buen Vivir está vinculado a lo que en muchos lugares del mundo se llama “la felicidad”, pero más allá de eso tiene que ver con la paz interior de los seres humanos. No es posible alcanzar una verdadera felicidad si no hay paz interior. Esta se puede lograr con el apoyo de las diversas técnicas de meditación que existen y se practican a lo largo y ancho del mundo.

Estamos viviendo ya en los albores de una nueva civilización humana. Es indispensable repensar y reformular muchos -si no la mayoría- de los criterios de pensamiento del siglo pasado. (O)

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