El comercio de anfibios tiene graves impactos (Galería)

16 de Noviembre de 2014 - 00:00
En el país hay alrededor de 8 especies de salamandras. Al igual que otros anfibios, son vulnerables. Fotos: Cortesía AmphibiaWebEcuador

Pocos anfibios gozan de tanta popularidad como la salamandra. Aunque para muchos resulta un animal desconocido, su imagen era venerada como símbolo de la pureza. Antiguamente existía la creencia de que este animal podía estar rodeado de fuego sin que este le provocara ningún daño. Incluso hubo quienes establecieron una semejanza con la zarza inconsumible que, de acuerdo con la Biblia, se presentó ante Moisés.

Fue por estas creencias, que la salamandra se convirtió en un símbolo de la fe. Para los científicos, sin embargo, es un anfibio que está en peligro de extinción como muchos otros en el mundo. A fines de octubre atrajo nuevamente el interés de la comunidad científica, después de la publicación de un estudio que alerta sobre un nuevo peligro que se cierne sobre esta población.

La investigación fue publicada en la revista Science, en la cual se advierte que la compra y venta global de anfibios como mascotas ha provocado en Europa la expansión de un hongo letal para las salamandras, pero también para otros anfibios como los tritones. Este, al igual que muchos otros microorganismos —según explican los especialistas— afecta a diferentes especies de anfibios, ya que el comercio de estos animales no conoce fronteras. Ecuador tampoco está libre de vivir la misma situación que Europa.

De eso está seguro Santiago Ron, curador de anfibios y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Según su punto de vista, la causa para la extinción de las poblaciones de anfibios son las enfermedades exóticas, provenientes de diferentes continentes. En Holanda, por ejemplo, existe una población de salamandras que empezó a desaparecer con rapidez debido a la presencia de un hongo que afecta a la piel de estos anfibios y que tiene un efecto mortal. Al realizar la investigación se determinó que este hongo provenía de Asia y que llegó a este país con otra población de salamandras que fueron adquiridas en calidad de mascotas.

Por esta razón —sostiene Santiago Ron— el comercio de mascotas constituye una amenaza para los anfibios. “Cuando una población nunca estuvo en contacto con una bacteria, un hongo o cualquier otro microorganismo que le pueda causar daño, lo más probable es que desaparezca, porque no tenía las defensas para combatirlo”.

Hay quienes suelen confundir a las salamandras con lagartijas, porque su forma es similar.

En este caso, cuando se introducen especies que no son locales, a través del comercio de mascotas, se corre el riesgo de causar efectos devastadores. “Si entramos a un local de mascotas en un centro comercial de nuestro país, notaremos que podemos escoger entre ranas y salamandras provenientes del África, Europa y Norteamérica. Con ellas llegan las enfermedades que pueden diezmar a las poblaciones de salamandras que hoy existen en Ecuador”.

En nuestro país, existen alrededor de 8 especies de salamandras, la mayoría vive en los bosques húmedos tropicales a ambos lados de la cordillera de Los Andes, aunque hay registros de especies que también se encuentran en los bosques nublados. Por ejemplo, la salamandra de la familia Plethodontidae es considerada una de las más grandes de la región amazónica. De acuerdo con la revista Terra Incógnita, en muchas ocasiones, pueden ser confundidas con lagartijas porque su forma es similar, pero difieren de ellas, porque las salamandras carecen de escamas en la piel.

Santiago Ron explica que, en general, los anfibios están altamente amenazados a escala mundial y en el caso de Ecuador hay declinaciones drásticas que empezaron a detectarse, sobre todo, en los años 80, en particular, en ranas y sapos. “Una de las causas probables de estas declinaciones rápidas es un patógeno muy parecido al que se halló en las salamandras en Europa”.

En aquel entonces, los investigadores encontraron ranas muertas en varios lugares del país. Según Ron, eso significa que una enfermedad estuvo implicada en su desaparición, pero no es posible llegar a una conclusión definitiva, porque la mayor parte de enfermedades no han sido estudiadas. La mayor amenaza para las poblaciones de anfibios, en general, es la compra y venta que existe de estos animales en el mundo.

Al adquirirlos y mantenerlos en terrarios, como mascotas, la personas contribuyen a crear las condiciones para que se generen ciertos microorganismos que pueden afectar a otras especies de anfibios.

En Canadá y Estados Unidos, sobre todo, hay muchas personas que las compran como mascotas. En este último país ya existen iniciativas que proponen la promulgación de una ley que regule el comercio de vida silvestre para evitar que lleguen nuevas enfermedades y arrasen con diferentes especies de animales.

Ron también advierte sobre el peligro que representa la presencia de las ranas toro, una especie cuya crianza permite el comercio de las tan apetecidas ancas de rana. “En estas ranas está presente el hongo causante de la desaparición de muchos anfibios”.

Este investigador considera que así como se toman medidas para restringir el ingreso de productos agrícolas a Ecuador para evitar el ingreso de plagas, habría que hacer lo mismo con los animales silvestres. En la actualidad, los anfibios están amenazados por diversos factores, como la pérdida del hábitat, el cambio climático y las enfermedades introducidas por el comercio global de mascotas que, hasta el momento, carece de control.

Conózcalas:

En el grupo de los anfibios están incluidas las ranas, sapos, salamandras y cecilias, también conocidas como las ‘culebrillas ciegas’.

La salamandra es el único anfibio que tiene cola cuando es adulto: pertenece al orden Caudata, que quiere decir “con cola”.

Con frecuencia se encuentra en los estratos bajos del bosque, donde se alimenta especialmente de hormigas. Tiene una lengua bastante larga.

Los científicos advierten que el cambio climático también afecta los ciclos reproductivos de las salamandras. Algunas se aparean antes de tiempo, por ejemplo.

En las representaciones más antiguas, la salamandra aparecía como una especie de perro paticorto siempre rodeado de fuego. También aparece en la literatura.