González interpretó 4 canciones de Los Prisioneros en su despedida

| 10 de Enero de 2017 - 00:00
Jorge González permaneció sentado durante su concierto porque tiene una incapacidad motriz.
FOTO: Foto: www.biobiochile.cl

El cantautor chileno dio el último concierto de su carrera en el Estadio Nacional, sentado, por las secuelas del infarto cerebrovascular que sufrió en 2015.

Jorge González lo había anunciado. El concierto del sábado en el Estadio Nacional sería el último. Por eso fue el tono emotivo que entregó Jorge González, el líder de la disuelta agrupación Los Prisioneros, quien en febrero de 2015 experimentó un infarto cerebrovascular y afectó su capacidad motriz.

El cantautor, que en Chile es situado a la altura de Víctor Jara y Violeta Parra, se despidió de sus seguidores con un show que recorrió todas sus etapas, con 13 canciones, incluidas 4 de Los Prisioneros.

Cerca de las diez de la noche se apagaron las luces del Estadio Nacional, el principal recinto deportivo del país, ocupado como escenario de la llamada Cumbre del Rock chileno, que incluyó a bandas emergentes, pero también a grupos y solistas consagrados. Ante unas 20.000 personas, las pantallas gigantes comenzaron a mostrar una serie de videos con imágenes de González en las fases de su carrera, con su conocida lengua afilada, polémicas, controversias y dichos provocativos que se transformaron en su marca registrada.

El exlíder de Los Prisioneros, el grupo de rock más importante de Chile y que se hizo famoso en varios rincones de América Latina a fines de la década del 80, estuvo secundado por los músicos que lo han acompañado en la última década, en un recital acústico. Por la enfermedad de González, apareció sentado, luciendo una camiseta verde con la imagen de un gato y la leyenda ‘Gato chico’.

González no quería apelar a la nostalgia en su último show y, como siempre, mostró lo que él quiso, lo que tenía preparado para su despedida, no necesariamente lo que la gente quería escuchar, aunque de todos modos incluyó algunos de los mayores himnos de Los Prisioneros. Es que el músico siempre ha estado un paso más adelante en la escena musical chilena y por eso quiso despedirse en sus propios términos.

Empezó con ‘Trenes, trenes, trenes’ y ‘Nada es para siempre’, de su última placa que lleva por título Trenes y que publicó en 2015. ‘Nada es para siempre’ se ha transformado en una canción premonitoria, ya que fue grabada antes de su enfermedad y fue ese el título del espectáculo anterior de González, en noviembre de 2015, en un homenaje que le ofrecieron los músicos chilenos.

Desde el comienzo, el concierto adquirió una gran emotividad. El público se dio cuenta de las dificultades de González para cantar y lo premió con un aplauso con las manos arriba.

El exprisionero continuó con ‘Hombre’, un tema de su primer álbum solista, publicado en 1993 y cuya letra también ha adquirido un tono oscuro: “Mátenme/por favor/Quítenme la vida/sin razón”.

González continuó con ‘Una noche entera de amor’, también de Trenes; ‘Nunca te haría daño’ y ‘Yo no estoy en condiciones’, ambas del disco Libro (2013), confirmando su apuesta por despedirse presentando canciones nuevas. Luego sorprendió con un cover de Bob Dylan (‘Knockin’ on heaven’s door’), ‘Cumbia triste’, de la época en que exploró con la electrónica y ‘Brigada de negro’, el primer tema de Los Prisioneros y del disco La voz de los 80, que encendió a la audiencia.

A continuación mostró ‘Mi casa en el árbol’, su debut como solista. Tras una breve pausa fue galardonado con la Orden al Mérito Pablo Neruda, que le entregó un representante del gobierno de Michelle Bachelet.

Fue entonces cuando González entregó lo que la mayoría quería escuchar, tres himnos de Los Prisioneros: ‘Amiga mía’, ‘Tren al sur’ y ‘El baile de los que sobran’.

Al final se puso de pie. Fue ovacionado y él mismo reconoció al vocalista de Los Tres, Álvaro Henríquez, por su trayectoria musical.

Segundos después se apagaron las luces y Jorge González, secundado por sus hijos, abandonó lentamente el escenario. (I)

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