Domingo, 06 Agosto 2017 00:00 Economía

Pescadores de Santa Rosa apuestan por el cultivo de macroalgas

La semilla de la macroalga fue traída desde Panamá en 2013, con todos los registros sanitarios. Cada instalación de las balsas flotantes tiene un costo aproximado de $ 834.
La semilla de la macroalga fue traída desde Panamá en 2013, con todos los registros sanitarios. Cada instalación de las balsas flotantes tiene un costo aproximado de $ 834. Foto: Cortesía MAP

Este proyecto de maricultura, iniciado en 2014, es impulsado por el Ministerio de Acuacultura y Pesca. Hay interés de otras cooperativas pesqueras.

Gabriel Moreira

Una nueva iniciativa productiva y económica de maricultura  (cultivo de organismos marinos en infraestructuras ubicadas en mar abierto) impulsa el Gobierno Nacional a favor de los pescadores artesanales de la provincia de Santa Elena.

Desde 2014, el Ministerio de Acuacultura y Pesca (MAP) emprende por primera vez en el país el proyecto de cultivo de macroalgas marinas (Kappaphycus alvarezii), una especie que no se reproduce mediante esporas, por lo que no habrá algún tipo de afectación marina.

La directora de Políticas y Ordenamiento Acuícola de la Subsecretaría de Acuacultura, Emilia Cevallos, indicó que en el plan, que inició como cultivo experimental, participan 96 socios de la Cooperativa de Producción Pesquera Artesanal Santa Rosa de Salinas.

Dicha agremiación es otra de las organizaciones beneficiadas con el Proyecto Maricultura y Piscicultura para el Fomento Acuícola en Ecuador, que ejecuta el MAP, cuyo objetivo es gestionar nuevas alternativas de producción para los pescadores artesanales de Ecuador.

Cevallos manifestó que el cultivo de macroalgas además otorga a los pescadores una nueva alternativa de trabajo “sostenible”.

Estructura y metodología de producción

Para el desarrollo del recurso marino, la Cooperativa Pesquera Artesanal cuenta con 10 hectáreas que fueron entregadas a concesión por el Gobierno durante 20 años. En dicho espacio, explicó Sebastián Paredes, encargado del proyecto, se pueden instalar 62 balsas flotantes long line, compuestas de 20 celdas de 3 x 5 metros, cada una.

La estructura de la balsa comprende tubos PVC, los cuales van unidos a líneas entre las celdas, de los cuales, ya en el mar, colgarán las macroalgas para su desarrollo. Paredes explicó que en la etapa inicial se siembran entre  80 y 100 gramos de estas algas marinas multicelulares.

En la actualidad están instaladas 2 balsas flotantes, de las cuales, durante 45 o 55 días, se suspenden las macroalgas para luego ser cosechadas.

Después de eso, la especie es colocada en secadores hechos de caña guadúa, por 3 o 4 días (dependiendo de la intensidad solar) hasta alcanzar 15% o 20% de humedad. “Posteriormente será recogida, codificada y almacenada”.

El producto que se obtiene sirve como materia prima para la producción de carragenina, que es un solidificante de lácteos, embutidos, cosméticos, entre otros productos.

Por lo pronto, según Paredes, los pescadores tienen promesas de compra de empresas internacionales de Asia y otros más cercanos como Chile. “Ellos pueden vender la macroalga seca a unos $ 2,50 o $ 3,50 el kilogramo, pero lo que se exportaría sería un contenedor de 20 a 40 pies”.

Como parte del compromiso de coejecución entre el MAP y el sector pesquero artesanal, técnicos de la Subsecretaría  realizan el monitoreo del cultivo de macroalgas marinas. Además, los beneficiarios reciben asistencia técnica y capacitaciones.

Miguel Macías, presidente de la Cooperativa de Producción Pesquera Artesanal Santa Rosa, dijo que los miembros de su organización están contentos por ser parte de este proyecto. “Hemos buscado alternativas que sustenten con el tiempo al sector pesquero y a nuestras familias”.

Hoy, la agremiación busca los mecanismos de financiamiento para expandir esta labor y ocupar las 10 hectáreas que tienen en concesión. “La idea de la Subsecretaría es masificar el proyecto en toda la costa con otras organizaciones pesqueras. Hoy ya tenemos interesados en San Lorenzo de Manabí y otros de Santa Elena”, añadió Paredes.

Al inicio de este proyecto de maricultura hubo una subvención de la Subsecretaría de Acuacultura de $ 169.580 para la compra de los materiales para instalar las balsas flotantes. La contraparte de la cooperativa fue de alrededor de $ 76.000. (I)

Los pescadores artesanales chequean todos los días el correcto secado de las macroalgas. Ellos confían que esta nueva alternativa productiva mejore sus finanzas.

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Miércoles, 23 Agosto 2017 08:59

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