Cartas de Carlos Gardel fueron subastadas en Uruguay

| 15 de Noviembre de 2017 - 00:00
→ Las misivas fueron escritas por el artista en la década de 1920 y dirigidas a su amigo José Razzano. En ellas relata sus experiencias en otros países.
FOTO: www.abc.com.py

Viejas cartas escritas por el legendario cantante argentino Carlos Gardel tenían previsto subastarse ayer en Montevideo, Uruguay.

   Las misivas revelan su faceta de cronista, algo poco conocido entre sus seguidores,  y que más allá de la imagen de galán de cabello engominado, clavel y sonrisa encantadora, retratan su carácter vital y aventurero.

El lote estuvo integrado por siete cartas -algunas escritas de su puño y letra-, además de un telegrama, el manuscrito original del tango conocido como ‘Poncho del olvido’ y otros documentos personales.

“Las cartas, que registran como destinatario a su íntimo amigo y administrador José Razzano, tienen un valor de investigación”, comentó a la AFP Eduardo Corbo, dueño de la casa de remates.

“Vemos un Gardel emocional, fraterno, una veta de Gardel poco conocida”.

Casi todas las cartas, que pertenecieron a descendientes de un adinerado coleccionista uruguayo fallecido, corresponden a la década de 1920, cuando Gardel desarrollaba su fama en Europa.

“Era un sudaca, venía del sur con una novedad que gustaba, cuando el mundo dejaba el art nouveau y entraba al art déco. Eran los años locos. El tango empezaba a gustar”, añadió Corbo, rodeado de obras de arte en una antigua casona de la Ciudad Vieja que alberga su galería.

 “Me tienen loco a contratos”, dice en una carta fechada en enero de 1926 y dirigida al uruguayo Razzano, con quien hizo un dúo.

En seis hojas blancas escritas con una caligrafía clara y grande, y fechadas en Mallorca, España, ‘Carlitos’ relata cómo llevaba “un tren de gran bacán” y se relacionaba con lo mejor de la sociedad parisina, pero también explica que invertía su dinero en hacerse “propaganda, afiches, clichés”. Cuenta además que mandó confeccionar una cortina de seda para sus presentaciones.

“He andado de un lado al otro, en fin, la cuestión es no mostrar la hilacha, pues creen que trabajo porque me da la gana”, escribió Gardel a Razzano, a quien le confesaba sus preocupaciones. (I) et