Viernes, 23 Septiembre 2016 00:00 Economía

Entrevista / José Rosero Moncayo/ director ejecutivo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)

"Los conceptos que usa el INEC siguen normas internacionales"

"Los conceptos que usa el INEC siguen normas internacionales"
Foto: Cortesía

El funcionario afirma que ciertos analistas utilizan sin prolijidad algunos conceptos de estadísticas laborales y sin seguir las buenas prácticas de la OIT.

Redacción Economía

Según algunos analistas, el INEC cambió y eliminó categorías en la clasificación del empleo, ¿es así?

No es así. En la publicación de junio 2016, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) no cambió ni suprimió categorías. Como expresa la metodología vigente desde 2014 -descargable en http://tinyurl.com/jmuw7v6-, la población económicamente activa (mayor de 15 años que se encuentra activamente participando en el mercado de trabajo) se clasifica en ‘población con empleo u ocupada’ y en ‘población desempleada o desocupada’.

A su vez, la población con empleo se clasifica en cuatro categorías: 1) ‘Población con empleo adecuado o pleno’, que trabaja al menos 40 horas semanales y recibe un ingreso mensual al menos equivalente al salario básico unificado (SBU). 2) ‘Población en subempleo’, que trabaja menos de 40 horas semanales y/o reciben un ingreso por debajo del SBU y además, tienen el deseo y la disponibilidad de trabajar más. 3) ‘Población con otro empleo no pleno’, los cuales tienen un déficit de horas y/o ingreso, pero no tienen el deseo ni la disponibilidad de trabajar más. 4) ‘Población con empleo no remunerado’ (ayudantes del hogar) la cual, pese a que trabaja, no recibe una remuneración monetaria.

Estas tres últimas categorías se agregan en el empleo no pleno que simplemente marca la población que, teniendo empleo, recibe un ingreso por debajo del SBU y/o tienen una deficiencia de horas. Sin embargo, lo importante es poder diferenciar entre la población que tiene deseo y disponibilidad de trabajar más y la población que no tiene deseo ni disponibilidad, ya que este factor determina una forma de subutilización de trabajo.

Según la recomendación CIET 19 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), el subempleo es una forma de subutilización del trabajo mientras que las categorías de empleo no remunerado y otro empleo no pleno no lo son. La diferencia está en que estas últimas agrupan a personas que no expresan deseo de querer trabajar más ni la disponibilidad de hacerlo.

¿Por qué se hizo esa actualización en 2014?

Los conceptos de empleo, desempleo y subempleo se revisan periódicamente y se adoptan en las Conferencias Internacionales de Estadísticas del Trabajo (CIET) que se realizan cada cinco años bajo la coordinación de la OIT. El concepto de subempleo que el país utilizó hasta antes de octubre 2014 no era compatible con lo que recomendó la CIET de 2013.

En esta se definió al subempleo como una manera de subutilización del trabajo en donde, además de existir un déficit de horas (o ingreso), debe existir necesariamente el deseo y la disponibilidad de trabajar más. En la definición anterior de subempleo no se incluía la condición del deseo y la disponibilidad, por lo que mantenerla sin correspondencia con la recomendación de la OIT habría sido incorrecto. Acoger recomendaciones internacionales es una buena práctica estadística que todos los institutos de estadística del mundo siguen.

¿Qué se ganó con la actualización?

Acoplarnos a los conceptos internacionalmente de subempleo y de subutilización del trabajo. Adicionalmente, desagregar o clasificar a la población ocupada en diferentes categorías enriquece la información que se provee al público, a los analistas y a los medios. Ahora se cuenta con mejores herramientas para analizar la evolución del mercado de trabajo, realizar mejores diagnósticos y diseñar políticas públicas más efectivas.

Por ejemplo, es vital diferenciar entre, por un lado, las personas que pese a tener una deficiencia de ingresos no tienen el deseo de trabajar más y, por el otro, las personas que sí lo desean y están disponibles para hacerlo. Entre los que no quieren trabajar más están, por ejemplo, estudiantes que quieren trabajar tiempo parcial o quienes prefieren repartir su tiempo entre actividades laborales y del hogar. Estas últimas personas no necesariamente necesitan una política activa de generación de empleo, ya que no presionan al mercado de trabajo.

Algunos analistas dicen que la cifra de desempleados y subempleados asciende al 60%, mientras que el Presidente de la República afirma que es del 21,6%. ¿Cuál es la cifra correcta?

Como lo expliqué, esos analistas toman conceptos errados, no compatibles con las recomendaciones internacionales. Según la OIT (CIET 19), la subutilización del trabajo se define como la suma de las personas en condición de desempleo y de subempleo. Pero el subempleo bien definido es el que, además del déficit de horas y/o ingresos, tiene el deseo y la disponibilidad de trabajar más. Es solo cuando existen las condiciones de deseo y disponibilidad cuando una persona está subutilizada. De esa manera, la cuantificación de la subutilización del trabajo en Ecuador en junio de 2016 es del 21,6%.

El error de estos analistas es sumar a la subutilización a quienes no tienen el deseo ni la disponibilidad de trabajar más, es decir, a los trabajadores que ayudan a sus familias y no reciben ingreso, a los estudiantes que trabajan solo tiempo parcial, y a las personas en general que no expresan ese deseo y disponibilidad. Por eso llegan al 60%, una cifra que muestra desconocimiento de los conceptos de estadística laboral que se manejan internacionalmente.

¿Cree que la equivocación se generó cuando el INEC actualizó su marco conceptual?

Al contrario, la actualización metodológica de octubre de 2014 buscó proveer al país de un marco conceptual sólido y coherente con las últimas recomendaciones de la OIT. Nuevamente, para que una persona sea considerada como subempleada, no basta que trabaje menos de 40 horas semanales o gane menos del SBU, sino que también tiene que haber el deseo expreso y la disposición de querer trabajar más.

Es importante aclarar que el INEC anunció estos cambios en 2014 a través de su página web institucional y fueron socializados a medios de comunicación, analistas y demás usuarios de información. Fue un trabajo coordinado entre el INEC y la OIT, que está disponible en el portal: http://www.ecuadorencifras.gob.ec/nuevo-marco-conceptual/

¿Esta actualización permitió la comparación con años anteriores?

Así es. Con la actualización de 2014 los indicadores laborales se reconstruyeron desde diciembre de 2007, pues se utilizó el mismo banco de preguntas de la encuesta, así se garantiza la comparabilidad histórica. Además, como una buena práctica estadística, el INEC durante 2 años publicó las cifras con el anterior marco conceptual y el vigente, reflejando así un total sentido de transparencia.

¿Los reconocimientos internacionales al INEC garantizan la calidad de sus resultados?

En los últimos años, el INEC ha crecido mucho y es reconocido internacionalmente. Entre 2014-2015, fuimos presidentes de la Conferencia Estadística de las Américas y somos miembros del directorio de París XXI, la mayor organización internacional de fortalecimiento estadístico. Estos son, entre otros, reconocimientos a la calidad de nuestro trabajo. (I)

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