Viernes, 20 Enero 2017 00:00 Mundo

Alejandro Guillier mueve el tablero político

Las encuestas no favorecen al expresidente Ricardo Lagos

El expresidente chileno Ricardo Lagos apuesta por el continuismo y por profundizar las reformas de Michelle Bachelet.
El expresidente chileno Ricardo Lagos apuesta por el continuismo y por profundizar las reformas de Michelle Bachelet. Foto: emol

El exmandatario chileno no logra entusiasmar a los electores y tiene apenas el 3% de intención de voto.

Alejandro Tapia, corresponsal en Santiago de Chile

Aunque es verano en Chile, la tradicional época de vacaciones, la carrera presidencial está en el tope de la agenda política. Y eso que las elecciones que definirán al sucesor de Michelle Bachelet están programadas para el 19 de noviembre.

Alejandro Guillier, un conocido periodista y senador independiente, aunque progobierno, ya fue proclamado, mientras que los partidos de derecha que apoyan al expresidente Sebastián Piñera lo harán en marzo. Ambos son los favoritos e incluso se encuentran empatados en las encuestas, ¿pero qué pasa con Ricardo Lagos?

El expresidente socialista (2000-2006) acaba de ser proclamado de manera oficial por el Partido Por la Democracia (PPD), que forma parte de la Nueva Mayoría de Bachelet, en un acto de masas en el Cine Arte Normandie, a pasos del Palacio de La Moneda en pleno centro de Santiago. Lagos es el único alto dirigente de la política chilena que tiene doble militancia política, tanto en el PPD como en el Partido Socialista (PS).

La proclamación de Lagos, de 78 años, era algo esperado, especialmente por las rencillas que se han abierto en el bloque PPD-PS. Aquello es porque, si bien el PPD se cuadró con el exmandatario, no todos en el PS están de acuerdo con su candidatura. Incluso algunos diputados socialistas se han decantado por la postulación de Guillier.

A nivel de encuestas, el senador por Antofagasta, que es la gran novedad electoral del momento, logró alcanzar a Piñera, según dio cuenta el lunes la última encuesta Cadem-Plaxa Pública. Así, mientras Piñera tiene el 23% de intención de voto, Guillier cuenta con el 22%, lo que se traduce como un empate técnico. Mucho más atrás aparece Lagos, con apenas el 3%. Otras encuestas le dan al exjefe de Estado el 5%.

Si bien la sociedad chilena observa a Lagos como un estadista, como a alguien que no le tiembla la mano, aparte de su trayectoria como uno de los principales opositores a la dictadura de Pinochet, muchos tienen grandes reparos con su gobierno. En ese sentido, lo acusan de haberse aliado a los grandes empresarios, de haber mercantilizado la educación superior y de haber generado un desastre con el Transantiago, el sistema de transporte público de la capital. Además, no pocos creen que Lagos fue quien debió concretar las reformas estructurales que tanto necesitaba Chile en su momento y que esa ‘herencia’ es la causante de los males que afectan al país.

Pero Lagos tiene otra versión. “Hay gente que dice ‘este señor es el candidato de los empresarios’. ¿Qué me dijeron los empresarios a mí? ‘Presidente, déjenos trabajar tranquilos’. Estaban enojados porque habíamos bajado la evasión tributaria”,  indicó el exmandatario, en una entrevista con el diario La Tercera.

Lagos está en plena campaña, a 18 años de su última contienda electoral. “Sé lo que es fracasar, por eso mismo sé lo que es ponerse de pie y aprender de los errores. El tiempo me ha enseñado a hacer las cosas mejor”, dijo durante su proclamación del sábado.

En su discurso, Lagos apostó por el continuismo y por profundizar las reformas estructurales que ha llevado adelante Michelle Bachelet. Además, lanzó duros dardos contra Piñera: “Lo mínimo es que los candidatos no presenten conflictos de interés. El candidato de la derecha tiene esta tarea pendiente”.

A juicio del analista político Max Colodro, “Ricardo Lagos tiene todavía por delante un desafío mayúsculo en función de empezar de una vez a cambiar las encuestas, romper las resistencias existentes en el PS hacia su candidatura y, sobre todo, lograr revertir la creciente brecha que el senador Guillier ha impuesto entre ambos”. (I)

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