Miércoles, 30 Noviembre 2016 00:00 Mundo

Largas filas confluyen en el Memorial José Martí

La tristeza desplaza a la algarabía de los cubanos para despedir a Fidel Castro

Cientos de miles de cubanos invadieron la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana, en un nostálgico homenaje a Fidel Castro.
Cientos de miles de cubanos invadieron la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana, en un nostálgico homenaje a Fidel Castro. Foto: AFP
Paula Mónaco Felipe

Es casi medianoche y la fila sigue concurrida en la Plaza de la Revolución. Los más viejos lloran, no esconden su tristeza. Los jóvenes toman fotografías, graban con celulares y tabletas, pero también secan las lágrimas.

Sorprende el silencio en la vigilia: Cuba, país de música, no suena en las últimas noches de noviembre.

Cubanas y cubanos, generalmente bulliciosos, se mantienen en un silencio que se hace cada vez más denso a medida que avanzan por la Plaza de la Revolución, rumbo al lugar del homenaje popular a Fidel Castro Ruz. Solo se escuchan, muy de vez en cuando, unas pocas instrucciones en voz de quienes coordinan la logística, personas con camisetas negras que dicen “Ordéneme”.

Dos días después de la muerte del líder, a su despedida llegan familias enteras. También varias generaciones: un señor avanza valiéndose de su bastón mientras a toda prisa entran a la fila muchachos con uniformes azules, integrantes de fuerzas de seguridad y tras de ellos sale otro contingente de jóvenes con camisas y pantalones de color marrón. Algún que otro extranjero aparece de vez en cuando pero en general son cubanos quienes deciden llegar hasta este espacio icónico de La Habana.

La multitud va en ordenadas columnas  y el espacio parece un gran hormiguero. Uno a uno y coordinados en un todo, los presentes trazan líneas que parten de los extremos donde gigantescos rostros de Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos cubren dos edificios. Son perfiles de hierro negro que por la noche se iluminan con neón amarillo.

“Hasta la victoria siempre”, dice uno y el otro “Vas bien, Fidel”. Un tercer edificio está completamente cubierto por una lona con una fotografía en blanco y negro: Fidel Castro combatiente que mira el horizonte.

Las filas confluyen en el Memorial a José Martí, un monumento de mármol blanco que está en el punto más alto.

Allí se monta una guardia de honor, hay flores y una foto del Comandante de la Revolución Cubana: es el espacio dispuesto por las autoridades. Aunque el clima es de intimidad, quienes llegan avanzan a paso rápido, apenas les da tiempo de tomar algún registro para el recuerdo.

El afecto más bien se expresa a la salida, donde comienza a crecer una montaña de recuerdos: hay ramos de rosas y otras flores de varios colores. También banderas y mensajes; “Orgullosa de ser cubana”, dice una cartulina verde escrita a mano.

Por la zona se instalan cámaras de televisión y satélites para transmisiones al mundo entero.

Las autoridades cubanas acomodan sillas, cuelgan parlantes, ultiman detalles para el homenaje de masas que será la noche de este miércoles con presidentes, cientos de invitados especiales y una gran multitud humana.

Las gestiones se realizan en un gran movimiento, entre murmullos, porque el silencio del luto deja oír el sonido de las palmeras, sacudidas por la brisa en la Plaza de la Revolución. (I)

Etiquetas:

ENLACE CORTO

Banner

Últimas noticias

Portada

Lea la edición impresa

Portada impresa

Google Adsense