Domingo, 10 Septiembre 2017 00:00 Mundo

El pueblo mapuche lucha por sus tierras ancestrales

Según el censo de 2012, 1’500.000 personas se identificaron como  mapuches, un aumento considerable en relación con el padrón de 2002 cuando eran 905.000.
Según el censo de 2012, 1’500.000 personas se identificaron como mapuches, un aumento considerable en relación con el padrón de 2002 cuando eran 905.000. Foto: tomada de www.losandes.com.ar

En el sur de Chile y en la Patagonia argentina esta minoría indígena reclama, desde hace décadas, mayor autonomía.

Marcelo Izquierdo y Alejandro Tapia, corresponsales en Buenos Aires y Santiago

El pueblo mapuche resiste en la Patagonia, a ambos lados de la cordillera de los Andes. Vive mayoritariamente en el sur de Chile, donde la lucha por sus territorios ancestrales es más visible, aunque unos 100.000 se asientan en el área patagónica argentina, en las provincias de Río Negro, Neuquen y Chubut.

Allí viven en comunidades aisladas o en núcleos familiares en las ciudades más grandes, como  la turística San Carlos de Bariloche, donde los hombres se dedican a la construcción y las mujeres a tareas domésticas en casas particulares. Sufriendo un proceso paulatino de desculturización. En su mayoría sobreviven en condiciones precarias, marcados por la pobreza y la exclusión o dedicados a actividades agrícola-ganaderas en tierras áridas soportando temperaturas extremas en el crudo invierno austral. La mayoría habla, además del español, su propio idioma: el mapudungun.

El pueblo mapuche sufre en la Patagonia argentina una fuerte discriminación. Incluso muchos habitantes -descendientes de colonos europeos-  les niegan el derecho a reclamar sus tierras usurpadas durante la colonización aduciendo que son chilenos. Numerosos argentinos sostienen que los mapuches son oriundos del país vecino y que llegaron a la actual Argentina en procesos migratorios desde Chile a partir del siglos XVII  empujados por el ejército español y conquistando a otros pueblos indígenas locales.

“Son negros de mierda. Yo soy blanquito, no tengo sangre mapuche”, llegó a decir en febrero pasado el concejal Ricardo Parisi, de la alianza oficialista Cambiemos de la localidad de Esquel. ¿Solo un exabrupto? No.  Ante la andanada de críticas y denuncias de discriminación, el edil no dio marcha atrás: “No me arrepiento”.

Desde que el Ejército argentino realizó la llamada ‘Conquista del Desierto’  a fines del siglo XIX, perpetrando matanzas y exterminios de indígenas a lo largo del extenso territorio patagónico, los mapuches fueron despojados de sus tierras y condenados a la exclusión. 

Sin embargo, el llamado ‘santo de la Patagonia’ es mapuche. Ceferino Namuncurá, hijo del cacique Manuel, líder de la resistencia de su pueblo ante la avanzada del Ejército argentino y nieto del célebre cacique Cafulcurá, fue el primer argentino declarado ‘venerable’ por el Vaticano. Finalmente fue beatificado en 2007 en una ceremonia oficial celebrada en Chimpay, su pueblo natal, donde nació en 1886, ante unas 100.000 personas.

Namuncurá fue un joven salesiano que falleció a los 18 años cuando estudiaba para sacerdote en Turín. A él le rezan muchísimos argentinos que le atribuyen milagros. Incluso son populares  las estampitas con el rostro indígena de ‘san Ceferino’.

Los mapuches han legado -además- numerosos nombres  populares en el país austral, entre ellos los más conocidos de Nahuel, Ayelén, Nehuén o Ailén. Hoy son la comunidad indígena más numerosa del país.

Pero ese aporte a la identidad nacional  y a la religiosidad termina ahí.  Muchas comunidades sobreviven aisladas y en silencio, aunque otras resisten en tierras que le han pertenecido desde hace cientos de años y hoy están a nombre de terratenientes o grupos empresarios, como es el caso de Benetton.

En una de las estancias de este grupo italiano se levanta la comunidad de Cushamen, centro de una fuerte polémica en el país austral después de la desaparición de un artesano -considerada forzada por mapuches, organizaciones de derechos humanos y la oposición- durante la represión de fuerzas de Gendarmería contra un corte de ruta  indígena en reclamo de tierras. Santiago Maldonado, que vive en la localidad de El Bolsón, a 70 kilómetros del lugar del hecho, está desaparecido desde el 1 de agosto. Había participado en la protesta en solidaridad con el pueblo mapuche.

Pero la lucha de este pueblo es desigual. Como sucede mucho en estos casos, están divididos en distintas tendencias e incluso una de ellas, la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), está acusada de perpetrar más de 70 ataques y atentados en la Patagonia argentina. El gobierno de Mauricio Macri llegó a tildar de terrorista a este grupo y lo acusó de intentar fundar una república independiente. Otras organizaciones mapuches repudian el accionar de la RAM, pero todos se ponen de acuerdo en su reclamo por la tierra.

En concreto, el pueblo  mapuche reivindica el territorio que ellos denominan Mapuche Wallontu Mapu o simplemente Willmapu (‘tierra circundante’), dividido en dos partes por el Pire Mapu (cordillera). Del lado chileno se asienta la zona conocida como Ngulo Mapu y del lado argentino el área llamada Puel Mapu.

“La lucha del pueblo mapuche continúa y sigue fortaleciéndose en la propuesta política que se desarrolla en reclamo de nuestros derechos”, dijo vía telefónica a EL TELÉGRAFO Facundo Jones Huala, ‘Lonko’ (cacique) de la comunidad Cushamen, desde la prisión de la localidad de Esquel, donde está detenido a la espera de un juicio de extradición a Chile. Allí está acusado de incendiar estancias y bosques junto a mapuches que habitan del otro lado de la cordillera.

Durante una manifestación en las calles, la gente rodea un retrato pintado del argentino Santiago Maldonado, quien desapareció el 1 de agosto durante una protesta mapuche en la provincia de Chubut. Foto: AFP

Un conflicto sin solución

Es una suerte de espina que lleva, literalmente, siglos y un problema que se ha transformado en algo cotidiano para todos los últimos gobiernos en Chile. El llamado ‘conflicto mapuche’, uno de los grandes temas no resueltos del país, copa la agenda política sin solución a la vista y con un agravamiento de la situación en los últimos años. ¿Pero quiénes son los mapuches? ¿Cuáles son sus reivindicaciones? ¿Por qué cometen actos de violencia? ¿Dónde viven y cuántos son? En su poema ‘La Araucana en el siglo XVI’, el español Alonso de Ercilla describía así a esta minoría indígena y la primera fase de la ‘Guerra de Arauco’: “Chile, fértil provincia y señalada (…); la gente que produce es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida”.

De alguna manera las palabras de Ercilla siguen vigentes. El conflicto arrastra siglos y tiene lugar en la Región de la Araucanía, en el sur del país, a unas 8 horas en vehículo desde Santiago. Luego de la llamada ‘ocupación de la Araucanía’, en el siglo XIX, que consistió en una aculturación del territorio mapuche, comenzaron a surgir las reivindicaciones indígenas que ningún gobierno ha logrado resolver. Los mapuches son los habitantes originarios ‘colonizados’ por los españoles a partir del siglo XVI.

En ese momento se estima que más de 100.000 indígenas vivían en sus tierras ancestrales. Pero hoy, de acuerdo con el Censo 2012, 1’500.000 personas se identificaron como parte del pueblo mapuche, un aumento considerable tomando en cuenta que en el sondeo anterior de 2002 este número llegó a 905.000. En el recientemente realizado Censo 2017 se incluyó otro tipo de pregunta para identificar a las minorías étnicas. Así, la pregunta fue: “¿Se considera perteneciente a algún pueblo indígena u originario? ¿A cuál?”. Los resultados serán publicados próximamente, en medio de una creciente violencia en la zona mapuche.

La agudización del conflicto se inició a fines de los años 60. Y desde entonces, los mapuches luchan por una autonomía, recuperación de tierras ancestrales y reconocimiento de una identidad cultural. También surgió una corriente que reclama una total independencia del Estado. Es en ese marco en el que han surgido actos de violencia contra las forestales, contra predios privados, camiones, iglesias y un enfrentamiento con la Policía (Carabineros). Principalmente tras la fundación en 1998 de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), que reivindica la autonomía mapuche respecto del Estado chileno. La CAM se ha adjudicado atentados en la Araucanía. Eso sí, muchas de las 3.000 comunidades mapuches no están por un camino de violencia.

Tanto los mapuches como las ONG han denunciado el uso excesivo de la fuerza policial en la región, con críticas permanentes a la aplicación de la ley antiterrorista, que data del régimen militar de Pinochet. Esto ha derivado en sendas penas para comuneros mapuches y largas y mediáticas huelgas de hambre en señal de protesta, como las que tuvieron lugar entre 2010 y 2011. Hasta ahora han fracasado todos los intentos de diálogo, mientras que los observadores del conflicto sostienen que la represión policial implementada por todos los gobiernos desde el retorno a la democracia en 1990 no ha dado resultados positivos.

El caso Luchsinger

La madrugada del 4 de enero de 2013, el matrimonio Werner Luchsinger y Vivian Mackay falleció en su casa de Chile durante un incendio provocado. Foto: 24HORAS

El giro más radical del conflicto mapuche tuvo lugar en enero de 2013, tras el brutal incendio de la vivienda del empresario Werner Luchsinger y su esposa Vivianne Mackay, que fallecieron calcinados al interior del inmueble en Vilcún. Esta acción fue llevada a cabo por un grupo de desconocidos durante las protestas por el entonces quinto aniversario de Matías Catrileo, un estudiante mapuche que resultó muerto durante la ocupación de un fundo en 2008.

La quema del hogar del matrimonio Luchsinger-Mackay no solo generó un gran impacto en el país, sino que marcó la actual etapa de agudización de la violencia en la Araucanía. Tan profundas han sido las consecuencias de este atentado, que en 2014 se estrenó una obra de teatro basada en este caso, pero que también critica la relación del Estado con los mapuches.

A fines del año pasado, Bachelet visitó la zona y anunció un reconocimiento constitucional para los indígenas. Y en junio pasado, la Presidenta pidió perdón al pueblo mapuche “por los errores y horrores que ha cometido o tolerado el Estado” en su relación con él.

El conflicto mapuche es desde hace rato un asunto transversal en la sociedad chilena. Así, hasta Jean Beausejour, defensa de la selección chilena, se ha pronunciado al respecto. “Es una pena terrible ver que gente mapuche sufra con estas cosas. Gran parte de mi familia es mapuche, la otra haitiana,  entonces no es que yo me identifique: yo soy mapuche. Hubo crímenes de Estado contra el pueblo mapuche y contra niños, hay violencia de ambos lados y veo difícil que se solucione”, dijo el jugador en un programa del canal Chilevisión.

Al mismo tiempo, el líder de la CAM, Héctor Llaitul, advirtió que si las elecciones de noviembre las gana el expresidente Sebastián Piñera (centroderecha) habrá una agudización del conflicto. “Para graficar, el pueblo mapuche tiene una porción de entre 500.000 y 800.000 hectáreas, lo que dista mucho de los más de 2,5 millones de hectáreas de tierras que tienen solo dos grupos económicos en esta parte del territorio”, afirmó, consultado por el diario argentino La Nación.

Datos

- Primeros habitantes del sur de Chile y de parte de Argentina, los mapuches -o ‘gente de la tierra’, en su lengua nativa- presentaron una fiera lucha a los conquistadores españoles hasta que a fines del siglo XIX fueron sometidos por el Ejército chileno.

- Unas 700.000 personas de este pueblo habitan en pequeñas comunidades en la Araucanía, en el centro sur de Chile (600 km al sur de Santiago), con un escaso desarrollo y altos niveles de pobreza. (I)

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Sábado, 09 Septiembre 2017 23:31

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