Viernes, 25 Agosto 2017 00:00 Mundo

Directivo de la acnur recorre los países afectados

El hambre impulsa la migración centroamericana

Migrantes centroamericanos cruzan la frontera en su trayecto hacia Estados Unidos.
Migrantes centroamericanos cruzan la frontera en su trayecto hacia Estados Unidos. Foto: AFP

El cambio climático impacta de forma negativa en comunidades de Guatemala, El Salvador y Honduras.

Agencia AFP

Washington.-

En Guatemala, El Salvador y Honduras los ciudadanos emigran a Estados Unidos porque tienen hambre. Así lo concluyó un estudio presentado el miércoles pasado en Washington, que subraya el impacto negativo del cambio climático en las comunidades afectadas.

“En los tres países se encontró un vínculo claro entre la inseguridad alimentaria y la migración”, señaló el informe. El estudio analizó la grave emergencia ambiental en el Corredor Seco centroamericano que atraviesa las tres naciones, azotado por el último episodio del fenómeno El Niño (2014-2016).

Según los investigadores, existe una correlación “significativa” entre los déficits de lluvia desde 2014 por El Niño y el aumento de la migración irregular de esos tres países hacia Estados Unidos.

Aunque el flujo de migrantes de México a Estados Unidos ha disminuido en años recientes, la salida de migrantes de los tres países estudiados se ha incrementado “considerablemente desde 2010”, de acuerdo con el informe.

“En el año fiscal 2016, la Policía de Migración y Aduanas de Estados Unidos (CBP) detuvo a más de 400.000 personas indocumentadas en la frontera sur, de las cuales casi 60.000 eran menores de 16 años, la mayoría provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras”, señaló el texto. El documento destaca la vulnerabilidad de la población migrante, la mayoría hombres adolescentes.

En 2016, casi la mitad (47%) de los hogares del Corredor Seco centroamericano, donde alguno de sus miembros había emigrado, padecía de inseguridad alimentaria, reportaron los investigadores. Ellos subrayaron cómo las condiciones climáticas adversas disminuyen la producción agrícola de subsistencia y comercial.

“Este valor no tiene precedentes en la región y es comparable con los niveles observados en crisis humanitarias en otras partes del mundo”, señalaron.

Según el reporte, la emigración es un “recurso desesperado” de las familias en situación de inseguridad alimentaria. “Las pobres condiciones de vida que afrontan las comunidades que viven en el Corredor Seco generan migrantes hacia el norte a una escala cada vez mayor”, concluyeron.

El informe destaca no solo el consumo “inaceptablemente bajo” de alimentos entre los entrevistados, sino también la “pobre diversidad” de la dieta.

El informe “Seguridad Alimentaria y Emigración: Por qué la gente huye y el impacto que esto tiene en las familias que permanecen en El Salvador, Guatemala y Honduras” fue financiado y producido por diferentes organizaciones internacionales, entre ellas el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el italiano Filippo Grandi, también expresó esta semana en Guatemala su preocupación por los riesgos que corren miles de centroamericanos a causa del desplazamiento forzado por la violencia.

Los migrantes que viven un desplazamiento forzado “son víctimas de violencia, vejaciones, prostitución, abusos sexuales y trata de personas” por parte de grupos criminales, afirmó Grandi.

El diplomático italiano se reunió el martes con el presidente guatemalteco, Jimmy Morales, como parte de la gira con la que visitará México, El Salvador, Honduras y Costa Rica.

De acuerdo con el funcionario, su visita al istmo es para “conocer la perspectiva regional sobre el desplazamiento forzado” e impulsar un programa de protección para los migrantes. (I)

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Panamá impone un visado a los venezolanos

Hecha un manojo de nervios, Cruz madrugó en la embajada de Panamá en Caracas, adonde decenas de venezolanos acudieron un día después de que el presidente panameño, Juan Carlos Varela, anunciara que su gobierno les exigirá visado.

“Me puse muy nerviosa. Iba a ir en noviembre, pero voy a tener que adelantar mi viaje a septiembre”, dijo Cruz González, de 55 años, quien desea visitar a su hija, que emigró en 2016.

El martes, Varela informó que a partir del 1 de octubre los venezolanos que quieran ingresar a Panamá deberán tener visado, disposición que mantendrá hasta que se restablezca “el orden democrático” en Venezuela.

El gobierno de Nicolás Maduro recibió “con indignación” lo que calificó de “medida anti-integracionista” y aseguró que actuará “con reciprocidad”, según el canciller Jorge Arreaza.

Panamá integra un grupo de países latinoamericanos que rechaza la Asamblea Constituyente que impulsó Maduro y que rige Venezuela con poderes absolutos, por considerar que lesiona la democracia.

Pero Jennifer Terán, estudiante universitaria de 23 años y crítica a Maduro, cree que la medida “más que perjudicar al gobierno, afecta a los venezolanos que quieren salir a emprender”. Ella también evalúa adelantar su viaje, aunque está a punto de graduarse como licenciada en turismo.

“Panamá no está cerrando sus puertas, sino imponiendo un control de entrada. El 99,9% de los venezolanos que viajan son gente buena, pero algunos que entraron cometieron errores”, aseguró una fuente diplomática, que pidió reserva. (I)

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