Miércoles, 23 Agosto 2017 00:00 Mundo

Tras 16 años, este es el conflicto más largo que enfrenta el país norteamericano

Donald Trump prolonga la guerra en Afganistán

Donald Trump prolonga la guerra en Afganistán
Foto de archivo: Tomada de WIKICOMMONS | Univision

El presidente Ghani agradece el apoyo para liberar a la región del terrorismo. Donald Trump enviará 3.900 soldados, que se sumarían a otros 8.400.

Redacción y Agencia AFP

Kabul.-

La presidencia afgana aplaudió ayer la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de renunciar a una retirada de Estados Unidos de Afganistán, abriendo la puerta al envío de soldados adicionales, un anuncio que provocó las amenazas de los talibanes.

En una solemne declaración, Trump presentó el lunes por la noche su estrategia para el conflicto más largo de la historia de Estados Unidos, acentuando la presión sobre Pakistán, al que acusó de ser un refugio de “los agentes del caos”.

“Es un día histórico para nosotros. Estados Unidos ha mostrado que estaba con nosotros, sin límite de tiempo”, reaccionó el presidente afgano, Ashraf Ghani, durante una visita a las tropas en Kandahar, cuna de los talibanes afganos.

Talibanes controlan 40% del país

Ghani también lanzó una advertencia a los talibanes. “No podéis ganar esta guerra. Las puertas de la paz y la negociación están abiertas para vosotros”.
Trump, por su parte, se dijo abierto a un diálogo político con los extremistas. “Algún día, después de un esfuerzo militar efectivo, tal vez será posible tener un acuerdo político que incluya a miembros talibanes en Afganistán”, señaló. “Pero nadie sabe cuándo ocurrirá eso”.

Su secretario de Estado, Rex Tillerson, corroboró que Estados Unidos está dispuesto a respaldar “sin precondiciones” negociaciones de paz entre el gobierno y los talibanes.

Por su parte, los insurgentes islamistas reaccionaron rápidamente al anuncio de Trump y prometieron un “nuevo cementerio” a los estadounidenses si estos se empeñaban en permanecer en el país.

“Si los estadounidenses no retiran sus fuerzas de Afganistán, no está lejos (el día en que) Afganistán se convertirá en el cementerio del siglo XXI del imperio estadounidense”, amenaza en un comunicado el portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid.

“Mientras quede un solo soldado estadounidense en nuestra tierra, y sigan imponiéndonos la guerra, continuaremos con nuestra yihad”, amenazó.

Además, reivindicaron el lanzamiento de un cohete que apuntó a la embajada estadounidense en Kabul el lunes.

Según el informe del Inspector Especial para Afganistán (Sigar) de Estados Unidos divulgado este mes, la guerra en Afganistán está “estancada” y los insurgentes controlan el 40% del país.

Trump recalcó su convicción de que una retirada precipitada de Afganistán crearía un vacío que beneficiaría a los “terroristas”, tanto de Al Qaeda como del grupo Estado Islámico (EI).

“Mi instinto era retirarnos y generalmente suelo seguir mi instinto”, reconoció el mandatario desde la base militar de Fort Myer, cerca de Washington. “Pero las decisiones son diferentes cuando uno está en el despacho oval”, subrayó.

Un alto responsable estadounidense afirmó que Trump había autorizado al Pentágono el despliegue de un máximo de 3.900 soldados estadounidenses más, que se sumarían a los 8.400 ya presentes en Afganistán en el marco de una coalición internacional de 13.500 efectivos. Aunque el alza no es espectacular -Estados Unidos llegó a tener hasta 100.000 soldados-, supone un cambio de tendencia con respecto a los últimos años.

El secretario estadounidense de Defensa, Jim Mattis, destacó que  países aliados se habían comprometido a aumentar el número de soldados desplegados en Afganistán.

Por su parte, Jens Stolenberg, secretario general de la  Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), se congratuló por la medida del presidente estadounidense, un “nuevo enfoque”, y afirmó que la Alianza Atlántica no dejará que Afganistán se convierta en un “refugio para terroristas”.

Para los expertos no se trata de un nuevo enfoque sino de “medidas ya probadas en el pasado”, según James Der Derian, de la Universidad de Sídney, y de un “plan provisional para contener la guerra y los avances de los talibanes”, según el analista afgano Feda Mohammad.

Aviso a Pakistán

Pero Trump también lanzó un aviso a Pakistán, al que acusó de servir de retaguardia de los talibanes. “Pakistán tiene mucho que ganar si colabora con nuestros esfuerzos en Afganistán. (Pero) tiene mucho que perder si sigue acogiendo a criminales y terroristas”, advirtió.

En un comunicado de su ministerio de Relaciones Exteriores, Islamabad reaccionó destacando “el deseo permanente de Pakistán de trabajar con la comunidad internacional para eliminar la amenaza del terrorismo” y aseguró desear “la paz y la estabilidad en Afganistán”.

El Pentágono suspendió en julio $ 50 millones de ayuda militar, al considerar que Islamabad no está lo suficientemente comprometido para desbaratar la red Haqqani, aliada de los talibanes afganos y a la que se atribuye desde hace tiempo estar vinculada a los servicios secretos paquistaníes.

La presidencia afgana aseguró que “el gobierno afgano ha dado prioridad a la aceleración de su riguroso programa de reformas para eliminar la corrupción”.

Trump había advertido a los dirigentes afganos que “nuestro compromiso no es ilimitado, no es un cheque en blanco”. “El pueblo estadounidense espera ver reformas y resultados reales” tras casi 16 años de guerra. (I)

DATOS

El 7 de octubre de 2001, menos de un mes después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, el presidente George W. Bush lanza una amplia ofensiva militar en Afganistán, tras la negativa del régimen talibán de entregar al jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden, quien fue abatido el 2 de mayo de 2011, en Pakistán.

En septiembre de 2014, Afganistán firma un acuerdo de seguridad bilateral con Estados Unidos y un pacto similar con la OTAN: 12.500 soldados extranjeros, entre ellos 9.800 estadounidenses, permanecerán en el país en 2015, después de completar la misión de combate de la alianza atlántica a fines de 2014.

Desde el comienzo de 2015, las tropas estadounidenses estarán encargadas de dos misiones: operaciones “antiterroristas” contra Al Qaeda y entrenamiento de fuerzas afganas. (I)

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