La última carta de la oligarquía: El antiguayaquileñismo

| 23 de Enero de 2017 - 00:00

Era lo último que faltaba, es la última carta de la oligarquía guayaquileña, siempre lo ha sido, por lo mismo hay que saberla utilizar y sacarla en el momento oportuno. Podría decirse que después de esa última carta ya no hay otra, lo último que queda son las más vergonzosas, como aquellas de golpear los cuarteles para salvar al país y que a propósito la están “madurando”.

Veamos algunos de los argumentos del supuesto antiguayaquileñismo: “El MinFinanzas está en contra de la Aerovía para Guayaquil”,  “están desmembrando a la provincia del Guayas”, “le están robando la plata a Guayaquil, no firmaré papeles grrr...grrr...” y así por el estilo algunas perlas más. La oligarquía guayaquileña siempre manejó muy bien esta carta, acompañada de una victimización y prepotencia, como aquella idea de un aniñadito que quitó la placa de la calle Pichincha en una manifestación a favor del banquero que ayudó con dinero una candidatura y se creyó que podía hacer lo que le daba la gana cuando ya fue presidente.

Afortunadamente la memoria de los guayaquileños ya no es la misma, hemos abierto los ojos desde hace 10 años, ya los caciques no son tales, una inteligente joven guayaquileña le saca casi el 40% de la votación en las últimas elecciones a la Alcaldía; hace 10 años el Concejo Cantonal era en su totalidad feudo socialcristiano, hoy 4 concejales representantes populares son de Alianza PAIS; entonces hay una correlación de fuerzas distintas y se necesita una coexistencia política moderna que no es comprensible para una oligarquía anquilosada y anacrónica como la guayaquileña.

Como guayaquileño por 4 generaciones del sur de Guayaquil, presidente de un club barrial que tiene más de 70 años de fundación, estamos hartos de que se esgriman seudo defensores febriles por la actividad electoral, un guayaquileñismo que ellos no sienten, por lo menos sus apellidos - y lo pueden verificar - no son nativos de mi linda ciudad. Podrán sorprender en sus lugares de reunión donde solo ellos pueden entrar y codearse con sus congéneres de apellidos de igual ascendencia (turcos, libaneses, gringos, rusos o chinos) pues mi lugar natal ha sido generoso con todos ellos, pero de ahí creer que los cholos, negros y montubios de mi ciudad somos los mismos ingenuos que hace más de 10 años NO.

Ing. Salomón Fuentes Vidal, Esp.