Martes, 29 Noviembre 2016 00:00 Cartas al director

El pragmatismo como excusa de los oportunistas

Cartas al Director

La contienda electoral que se avecina permite a los ciudadanos observar en su real dimensión a viejos y nuevos actores de la política nacional, unos claramente vinculados a la derecha ecuatoriana, y otros que en este momento electoral, con la mascarada del pragmatismo, se ponen a la cola de la oligarquía, pensando disfrutar de las migajas que queden del festín al que ha estado acostumbrada la plutocracia cuando ha administrado el país; qué duda cabe, estas uniones están selladas y rubricadas por sórdidos intereses.

Estos actores políticos que van desde la derecha más retardataria hasta algunos sectores que se autocalifican de izquierda, cobijados por un nuevo dogma: el pragmatismo, negocian sin rubor su adhesión al mejor postor; no nos sorprende ver a extraviados dirigentes: indígenas, campesinos, sindicales, realizar sin inmutarse un peregrinaje ante conocidos políticos de derecha en su desesperado intento de participar en el festín de la patria programado por sus ideólogos.

En esta perversa partida, los responsables del desastre nacional, aquellos del feriado bancario, de la flexibilización laboral, de las privatizaciones, de la exclusión, de la sucretización de la deuda externa privada, de la desatención en salud, educación y seguridad social, etc., pretenden convencernos de que sus acciones no estuvieron ligadas a su mezquina forma de entender a la sociedad, a la ideología que les cobija y que hoy pretenden maquillarla.

El odio enfermizo en contra del Presidente, así como al proyecto político que representa, les hace declarar paladinamente que están dispuestos a no dejar huellas de lo alcanzado por la Revolución Ciudadana, intentan hacer borrón y cuenta nueva, trabajan sin descanso en su pretensión de poner a la patria nuevamente al servicio de sus intereses.    

Proclaman solemnes el fin de las ideologías, intentando ignorar el hecho cierto de que todo ser humano tiene su forma de ver la vida y la sociedad, intentan con esta actitud ocultar su oportunismo, sus camaleónicas y vertiginosas transformaciones, su falta de decoro y de vergüenza, entienden el pragmatismo como una actitud que nada tiene que ver con la decencia.

Qué duda cabe, los últimos diez años el país ha sido conducido por un proyecto político que ha privilegiado al ser humano sobre el capital, modelo ideológico que ha transformado el país, y al que expresamos nuestro total apoyo para que continúe, bajo la dirección de personas como Lenín Moreno y Jorge Glas, fieles representantes de los principios que sustentan el proceso de transformación que vive el país.

Si hay una virtud que el pueblo aprecia en la conducta de los ciudadanos, y más en los actores políticos, es la fidelidad a sus principios, por ello la vindicta pública siempre castiga a quienes  han traicionado las aspiraciones y sueños de un pueblo relegado; y castiga a los oportunistas cobijados de pragmáticos. (O)
 
Víctor Hugo Jaramillo Garcés

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