Capturar al líder

- 19 de Enero de 2017 - 00:00

La lucha política se basa en el engaño, engaño como la habilidad para confundir al contrario; para conducirlo a que realice acciones ineficientes, para que desperdicie recursos, para que no logre la adhesión política -el voto- del electorado. Para eso la oposición se ha esforzado en su lucha mediática y cibernética en estos tiempos.

La primera táctica que usó fue la de desautorizar al líder, por años viene calificando el carácter del líder, por ejemplo ‘intolerante, confrontador’; si es así, entonces podemos concluir que tiene tendencias ‘autoritarias’, por tanto, no tolera la crítica y persigue a la oposición; si persigue, es un tirano y un dictador;

En los últimos tiempos la principal preocupación opositora se centró en la posibilidad de la reelección. Mediante la enmienda y la recolección de firmas para poder revisarla, la decisión de parte de Correa de no presentarse y salirse de la contienda electoral dio al traste con toda la estrategia de desgaste planteada, dejando sin piso tantos esfuerzos invertidos. Al contrario, legitimó el carácter programático e ideológico del proyecto de la Revolución Ciudadana, alejándolo de la pretendida caracterización caudillista o personalista. El capital político quedó intacto; duro golpe a la oposición.

Todos los que año a año festejan el 4 de julio en la embajada se dan cuenta de que hay que cambiar de estrategia; la figura de Lenín, su ausencia con la gestión gubernamental en los últimos años de dificultades; el reconocimiento tanto interno como ciudadano de su gestión en la Vicepresidencia anterior, el aprovechamiento oportunista que de aquel prestigio hicieron los opositores. Saben que lo blindan para una pretendida arremetida contra él, sus iniciales esfuerzos han sido vanos.

Entonces encuentran la salida, fijan sus baterías sobre Glas, sobre su gestión a favor del pueblo, su tarea de transformar la matriz productiva, entre otras acciones, con base en proyectos de inversión en los sectores estratégicos. Como los resultados y tiempos de las obras son impecables, entonces hay que encontrar otra táctica. La duda sistemática sobre su transparencia, al más burdo estilo de propaganda nazi.

¿Qué se busca desprestigiando a Glas?

El objetivo central no es Glas, el objetivo es desprestigiar el proyecto, debilitar las condiciones de su continuidad; por lo señalado, en la coyuntura, es precisamente Glas quien simboliza la continuidad del progresismo.

Debilitado y desprestigiado Glas, entonces hay un espacio de esperanza para que, a pesar de perder las elecciones, se pueda exigir un cambio de rumbo, minimizar el carácter revolucionario del proyecto; ¿por qué no soñar? Una desbandada de una supuesta facción correísta, seguir soñando; presionar por una heterodoxia novelera; más aún: ¡nuevo líder, nuevo proyecto!

La mala noticia para la oposición es que tenemos líderes probados, valientes; tanto Lenín, quien conducirá, así como Glas, saben lo que quiere el país, saben ser ellos mismos. Han sabido heredar la influencia moral y doctrinaria de Rafael, esa sentida y entendida armonía entre lo que espera el pueblo de sus líderes.

Por lo señalado, ¡a cerrar filas contra la arremetida a Glas! (O)
 
Reinaldo Torres Jaramillo