Ambiciones desbordadas

| 19 de Septiembre de 2016 - 00:00

Este podría ser el calificativo que mejor describe al vergonzoso espectáculo que desde hace tiempos brindan a la ciudadanía conocidos actores políticos de tendencias ideológicas  irreconciliables, cuando en una verdadera fanesca de ambiciones personales condimentada por el odio al presidente Correa y al proyecto político que representa, se presentan juntos y, sin rubor alguno, pretenden  explicar lo inexplicable.

Sus acercamientos a todas luces contra natura, causan repulsión en la gente decente, pues se ha de suponer que por su historia de vida, su procedencia, los intereses a los que representan, les impedirían realizar acercamiento alguno en la perspectiva de acceder a la dirección del país, sin embargo sus ambiciones desbordadas anulan su entendimiento si alguna vez lo tuvieron;  para ello y procurando justificar sus posturas oportunistas, sin ningún empacho recurren al  sofisma de que las ideologías han sido superadas y en un claro menosprecio a la decencia  echan mano del vergonzoso argumento de que es la hora del pragmatismo.

¿Será que el príncipe que cita Maquiavelo siempre estuvo presente en su manera de entender el cómo hacer política?, es evidente el mensaje que nos están dando ciertos dirigentes indígenas, gremiales y supuestos izquierdistas, ¿“el fin justifica los medios”?.

Estos sin rubor mendigan un espacio electoral a la plutocracia guayaquileña, o a los gamonales capitalinos, su vocación de vasallos, la cual nunca al parecer dejó de estar presente en sus espíritus, sumadas a esta tendencia sus desbordadas ambiciones personales por llegar a ser, por cualquier medio y circunstancia, aunque sea segundones de quienes siempre se han considerado sus amos. Todo ello configura un escenario grotesco que debemos rechazar pues la incoherencia de estos personajes es un nefasto antecedente de aquello que podrían hacer con el devenir político del país si llegaran a ocupar alguna dignidad. (O)