Martes, 11 Octubre 2016 00:00 Cartas al director

1 de octubre, Día del Pasillo ecuatoriano

Cartas al Director

Ecuador, nación de historias y leyendas, edén orográfico de cumbres, riscos  y hondonadas. De generosos  mares, ríos, lagos y lagunas; mágica flora y pródiga fauna terrestre y acuática. País biodiverso, receptor de oleajes migrantes y luego parte y arquetipo de una raza aborigen o de América.

La  música, “Diosa  entre  las  artes”, recogía los vaivenes de autóctonos y colonos. Por esto en música ecuatoriana son varios los ritmos que cultiva nuestro pueblo: aire típico, sanjuanito, tonada, danzante, albazo, fox incaico, yaraví, alza, cachullapi, habanera bomba, pasacalle, valse y pasillo.

El pasillo en Ecuador se lo utiliza en la colonia, durante las fiestas  de Navidad, con el fin de que sea más solemne el “Pase del niño”. Hay espíritu religioso y acudimos al diccionario. Pasillo: “Cláusula de la Pasión de Cristo cantada a muchas voces en los oficios solemnes de la Semana Santa”. Por 1818, en los albores de la Gran Colombia, estuvo por estos lares la banda española Numancia, la misma que trajo el ritmo del pasillo, un tanto alegre, festivo y de baile. En 1822 los soldados de Simón Bolívar traen  la melodía del pasillo; a fines del siglo XIX hay partituras y al inicio del siglo XX ya se cantan los pasillos.

El pasillo ecuatoriano se originó en la época romántica y viene del conocido LIED alemán. Se halla en compás de 3/4, tono menor y con transición a mayor, lo que hace propicio el carácter lírico del pasillo. En España se cantó la tonada germana, la misma que pasó de Colombia a Venezuela y luego a Ecuador ya con  el nombre de  pasillo.

Mas, en Colombia tuvo permanencia con ritmo vivo y de  baile; otras veces lento y romántico. Por esto, a pesar de que viene del extranjero, el pasillo es aceptado en el pentagrama nacional, con la Revolución de Alfaro y en reemplazo de la música  española, que aún se la cantaba. Después tenemos en la Sierra una melodía  triste y lenta; y en la Costa, alegre y ligera. En el país existen magníficos expositores del pasillo, tanto en la composición de sus letras, como en su ejecución musical.

El 1 de octubre se recuerda el pasillo que se canta en el medio. Sixto Durán-Ballén, presidente de la República, así lo decreta a partir de 1993. Como justo homenaje a Julio Alfredo Jaramillo  Laurido, cuya  fecha de nacimiento es el 1 de octubre de 1935.

El cantante, guitarrista y compositor fue hijo de Juan Pantaleón Jaramillo Erazo y de  Apolonia Laurido Cáceres. Nació en Guayaquil, en Brasil y Coronel, y luego su familia se trasladó al barrio Garay. Transcurría la vida de Julio entre mimos y enfermedades como bronquitis, tifoidea, parálisis infantil. Su padre falleció cuando tenía 5 años de  edad.

Inicia sus estudios de primaria en la Sociedad Filantrópica del Guayas y los concluye en la escuela Francisco García Avilés, cuyo director era el maestro Lauro Dávila, autor de la canción ‘Guayaquil de mis Amores’. De joven aprendió a confeccionar zapatos finos para mujer con el maestro Mejía y trabajó en ebanistería con el maestro Luis Espinoza, lo que significó ayuda económica para  su hogar. Debido a su actividad, labora en  la “Base” o “Lagartera” y “La mamita” -sitios de reunión artística-; luego debuta como cantante en radio Cóndor y así el oyente comparó su voz con la de Olimpo Cárdenas, quien triunfaba en Colombia, donde fue llamado “Rey del Estilo”. (O)

Zoviet Benítez Acosta

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