Domingo, 03 Septiembre 2017 00:00 Séptimo día

El Primer Mandatario despierta esperanza en las personas con discapacidad

Paúl Barrios (i) y Blanca Gaibor tienen la misma limitación y laboran  en el call center de la Federación de Personas con Discapacidad Física en el norte de Quito.
Paúl Barrios (i) y Blanca Gaibor tienen la misma limitación y laboran en el call center de la Federación de Personas con Discapacidad Física en el norte de Quito. Foto: John Guevara / El Telégrafo
Redaccion Sociedad

Ecuador es el primer país del mundo en el que un mandatario con discapacidad preside la nación. “No se necesitan piernas para gobernar, (la condición física no puede ser una limitante) porque tenemos cabeza y corazón para entender a la humanidad”, afirma Xavier Torres, presidente del Consejo Nacional para la Igualdad de las Discapacidades (Conadis).

El funcionario precisa que la paraplejia que adquirió el presidente Lenín Moreno, tras un asalto, le permite tener una mente más amplia para saber lo que la gente necesita porque él visibiliza las necesidades que encuentra en el camino.

Torres puntualiza que lo fundamental que requieren las personas con discapacidad es equiparar sus condiciones de vida con un acceso pleno a educación, a servicios de salud y de protección social.

“Son cosas que ya se han hecho pero aún falta. Lo importante es rescatar y mantener esa política pública que permita que sigamos equiparando la condición para tener igualdad de oportunidades”.

El Conadis registra de 425.877 personas con discapacidad. La física es predominante con 199.284 personas, seguida de la intelectual con 96.135.

A nivel de la región, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OMS), existen 140 millones de personas con algún tipo de discapacidad, de ellas el 3% accede a servicios de rehabilitación, 1 de cada 4 niños va a la escuela y solo 5% concluye la primaria.

La misma condición del Primer Mandatario la tiene la vicepresidenta de Argentina, Gabriela Michetti, y eso permite pensar a las personas con discapacidad que su situación no es impedimento para alcanzar lo que se propongan.

“El hecho de que exista una persona con discapacidad gobernando un país da la pauta para que todos los que tenemos esta condición sepamos que no hay limitación”, refirió Mario Puruncajas, presidente de la Federación Nacional de Ciegos del Ecuador (Fence).

Él recuerda que fue Moreno, desde la Vicepresidencia de la República, quien visibilizó la situación de las personas con discapacidad en el país;  y realizó algunas gestiones en favor de quienes padecen discapacidad visual.

“Hubo un programa de entrega de computadoras para los estudiantes, así como textos en braille y equipos tecnológicos que lastimosamente fue descuidado en los últimos años, pero creemos que ahora como presidente se los retomará”.

Considera necesario que se entregue material adaptado como ábacos y regletas para que los niños puedan integrarse a la educación regular.

Recalca que junto con el poder Ejecutivo es necesario un trabajo directo de los gobiernos seccionales y parroquiales, a través de ordenanzas que promuevan y faciliten servicios como el transporte público o el acceso físico a los espacios de infraestructura necesarios para una mejor movilidad.

“Para nosotros es esencial que servicios públicos como el Trole, la Ecovía o el Metrobús tengan rampas apegadas a las paradas porque nuestra condición nos impide percatarnos de los espacios que quedan libres y eso nos ha provocado  accidentes”.

Puruncajas también insiste en la necesidad de que exista colaboración y respeto de la sociedad en general con ellos.

“Por nuestra condición es fundamental que en los buses se anuncien las paradas porque es nuestra manera de estar alerta, ya que cuando consultamos a algún pasajero se hacen los sordos y no contestan”.

Para Liliana Pelaia, presidenta de la Federación Ecuatoriana de personas con Discapacidad Intelectual (Fepapdem) y madre de un hijo con esta condición, tener un mandatario que afronte la discapacidad les hace pensar mayores avances para este sector.

“Es necesario que quien esté al frente de un país acepte y conozca la diversidad de su nación; y al tener el presidente Moreno esta condición no necesita ponerse en los zapatos de nadie porque él lo ha experimentado en carne propia -día a día- y eso lo hace saber de las necesidades que este sector requiere”.

Lo mismo cree el exdeportista paralímpico Paúl Barrios, quien recuerda que hace 22 años -cuando perdió la movilidad de sus piernas producto de un asalto- las personas lo veían con compasión y hasta lo señalaban con indeferencia.

“Cuando ingresaba a un centro comercial lo primero que hacían es darme una moneda porque creían que necesitaba una limosna, pero eso gracias a Dios cambió. Ahora entro con orgullo y la gente me trata como a cualquier otra persona porque no soy diferente, ni especial, simplemente mi condición se afectó por una situación particular”.

Paúl adquirió la paraplejia a los 19 años. Por eso se estremeció cuando Moreno visitó lugares poco conocidos y visibilizó las discapacidades existentes.

“Era la primera vez que se sabía de la situación en la que muchos niños, jóvenes y hasta ancianos vivían; sin las mínimas herramientas para sobrellevar su condición”.

Apenas conoció de su discapacidad, Barrios tuvo dificultad para acceder a una silla de ruedas por su alto costo económico. Por eso la alquilaba mensualmente para comenzar su nueva vida.

Poco a poco juntó el dinero  para adquirir su silla y ser independiente. Hoy incluso tiene su propio vehículo en el que cada mañana se moviliza hasta el call center de la Federación Ecuatoriana de Personas con Discapacidad Física (Fenedif) para cumplir su jornada laboral.

Él, al igual que el resto de personas con discapacidad, espera tener una reunión con el Primer Mandatario para acercarle las necesidades que tiene este sector para lograr una inclusión total de las mismas. (I).

Carlos Loor, estudiante de derecho

“Nos realza la moral tenerlo en el poder”

En 2008 Carlos Loor vio tristeza y hasta frustración en el rostro del entonces vicepresidente de la República, Lenín Moreno, cuando los ascensores del Gobierno del Litoral no funcionaban. 

Recuerda que esa tarde colapsaron y el edecán de Moreno tuvo que subirlo cargado hasta el piso 21. “A él se le salieron las lágrimas de la impotencia. Lo vi impactado. Ahí me di cuenta lo ‘bravo’ que es estar en una silla de ruedas”.

Carlos, de 31 años, había acudido para realizar un trámite y se encontró con la escena. Para ese entonces él veía. Pero siete años después perdió la visión de ambos ojos. Desde entonces su movilización es compleja. Los primeros días tropezaba con todo.  Para él, que Ecuador tenga a un presidente con discapacidad  “nos realza la moral. Al estar en lo más alto, él (Moreno) demuestra que una persona puede llegar a un cargo élite y servir a los demás”.

Reconoce que se siente identificado con el Mandatario “por haber  demostrado que la discapacidad  no lo ha detenido y que es uno  quien se pone limitación porque lo que importa es el intelecto”.

Hace un año Carlos se inscribió en la carrera de Derecho, de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Guayaquil, a pesar de las dificultades que a diario enfrenta en este centro.

Él también practica fútbol adaptado. Es parte de un club deportivo en el que entrena los fines de semana.

Su enorme deseo de superarse no termina. Aunque en la actualidad está desempleado, él se dedica a la elaboración de desinfectantes y otros productos de limpieza. Posteriormente los vende con ayuda de su esposa.

“El Presidente debe ser más enérgico para que las instituciones públicas y privadas cumplan con la cuota de trabajadores con  discapacidad”.

Además, pidió al Presidente de la República que durante su mandato exija a las entidades el mejoramiento de la infraestructura para trasladarse todos: “Ciudadanos en sillas, con movilidad reducida, ciegos...”. (I)

Àngel Rodríguez,  Asociación de Sordos de Guayas

“Moreno mejorará la accesibilidad”

El día de la posesión de Lenín Moreno como Presidente de la República, Ángel Rodríguez no se despegó de la televisión en su casa, en el sur de Guayaquil. “No  escuchaba, pero sentí alegría cuando le ponían la banda”.

Con ayuda de la intérprete de la lengua de señas, Natasha Morán, él expresó que eleva el autoestima del grupo tener un Mandatario con discapacidad. “Gracias a eso somos conocidos a nivel nacional e internacional. En los canales, radios se habla mucho de las personas con dispacidad auditiva. Antes eso no ocurría. Estamos agradecidos con el presidente Moreño”. 

Para él, el país está progresando y hay igualdad. “Esto hace que Ecuador sea visto como una nación sin discriminación. Que no solo una persona  sin discapacidad puede asumir la Presidencia, sino que personas como nosotros podemos tener liderazgo y capacidad para gobernar a un país”.

Ángel, de 46 años, es presidente de la Asociación de Sordos del Guayas. Él aspira a conocer al Jefe de Estado y tener una reunión con otras asociaciones para que conozcan lo que hacen y su cultura para comunicarse.  “Necesitamos que sepan la importancia de un intérprete, porque ellos son nuestra voz y oídos”.

La Asociación cuenta con 23 intérpretes y está integrada por 1.100 personas con discapacidad auditiva. En Ecuador existen 48.000 ciudadanos con deficiencia auditiva profunda o total, según el Ministerio de Salud.

“Si bien con Lenín ganamos más accesibilidad a todo, a ejercer nuestros derechos y una completa inclusión, hace falta que se mejore la comunicación en hospitales y otras instituciones”. Explica que para agendar una cita médica tiene problemas por falta de un sistema para personas con discapacidad auditiva.  “No tienen intérpretes y eso hace que no nos atiendan”.

Cuando cumplió 14 años aprendió lengua de señas. Aunque no terminó el colegio, se preparó con talleres de confección de ropa y ha conseguido ser reelecto como presidente de la Asociación. (I)

Carlos Sotomayor, oficinista en empresa de seguros

“Lenín redujo la discriminación”

Carlos Sotomayor, de 51 años, es quien mejor entiende lo que significa no poderse movilizar por sus propios medios. No usa silla de ruedas, pero sí una moto que él hace rodar al impulsarla con su pierna derecha.

Por eso, asegura que siente empatía con el Jefe de Estado. “Para mí es un orgullo saber que nuestro país es gobernado por alguien que vive esta situación. Hace que nos sintamos seguros de lo que podemos ofrecer”.

En el mundo -agregó- no hay antecedentes de un Presidente en sillas de ruedas.  “Ecuador es el primer país del mundo en elegirlo y hacer historia”.

Para Carlos la importancia que hoy tiene el grupo empezó con la Misión solidaria Manuela Espejo que Moreno impulsó desde la Vicepresidencia. El programa más tarde se extendió  a otras naciones y sirve como referencia para otros proyectos.

“Todo lo que se logró con el proyecto en el país nos dio otra imagen y forma de vida. Esperamos que eso continúe ahora que está a cargo del país”.

Él recuerda que antes, cuando salía a las calles, se burlaban de su tamaño o cuando entraba  en un restaurante los dueños pensaban que lo hacía para pedir dinero.  Carlos, quien mide 98 cm, nació con acondroplasia múltiple por incompatibilidad genética, un trastorno que afecta el crecimiento.  Desde los 14 años usa un vehículo de ruedas que lo lleva a todas partes.

Con Moreno -aseguró-  son respetados y no los discriminan. “En la actualidad las personas son amables y hasta nos prestan ayuda. Al menos eso me ocurre cuando me subo a la Metrovía o a un taxi”.

También reconoce que el colectivo logró acceso a la educación y al trabajo en diferentes puestos.

Desde que Moreno fue elegido, uno de los anhelos de Carlos es mantener un diálogo con el Mandatario. “Lo primero que haría, si esto se da, es felicitarlo por haber sacado adelante a este grupo. Además le diría que él es un referente de la inclusión que se vive”. (I)

Margarita Villacrés, conferencista y exdocente

“Me siento identificada con el Presidente”

Margarita Villacrés no ve ni escucha. Un accidente cuando era niña le provocó la discapacidad de sordociegas que hace compleja su comunicación. Pero eso no la detiene para conceder entrevistas. Ella usó uno de sus modernos equipos para contestarle a EL TELÉGRAFO lo que representa tener a un presidente con discapacidad.

Para la exdocente, de 65 años, “este es un gran avance social, ético y moral de la sociedad ecuatoriana”.

Incluso, asegura que se siente identificada con Moreno. “En muchas cosas me veo reflejada en él. Por ejemplo: en su amor por esclarecer la verdad, el deseo de ayudar a la gente que necesita, en especial a los grupos vulnerables”.

Agrega que ve en él una persona que se ha esforzado  y ha soportado las durezas de la vida. “Él tiene una discapacitada limitada en lo físico y yo en lo sensorial, pero ambos luchamos a nuestra manera para vivir”.

Margarita laboró por 36 años como docente Escuela Municipal de Ciegos 4 de Enero.  Posee un título de cuarto nivel y es conferencista por los derechos de las personas con discapacidad. Hoy viajará a Europa para participar en actividades de la  Organización de la Naciones Unidas (ONU).

Precisamente, por su  agitada  vida profesional ha coincidido  con el Presidente en distintos eventos nacionales sobre discapacidad.

En uno de los encuentros  recuerda que le pidió a Moreno que se volviera a postular de vicepresidente, “pero él me dio sus razones para no hacerlo. El que se haya lanzado como presidente lo tomé como una decisión acertada, digna de aplauso y como un desafío”.

Para ella esto ha permitido que otros países vean el avance de Ecuador en los derechos de las personas con discapacidad y justicia  social. “A Lenín le toca demostrar que no nos hemos equivocado al elegirlo como nuestro mandatario, y a la mirada internacional que él no es un limitado (como tan impúdicamente le dijo el exgobernante)”.  (I)

 Datos

El 48.6% de las personas con discapacidad registradas en el país están entre los 30 y 65 años.

El 45.4% de esa población en el Ecuador presenta una limitación moderada.

La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) reveló que en la región prevalecen las limitaciones visuales y de movilidad.

Los grupos más vulnerables económica y socialmente de la región muestran las tasas más altas de discapacidad. (I).

 

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