Domingo, 27 Noviembre 2016 00:00 Séptimo día

Ciudadanía

A veces el retraso laboral ocurre por la distancia entre el hogar y la oficina

En horas pico, es decir de 06:30 a 07:30, de 11:30 a 13:00 y de 17:00 a 19:00, en la capital tungurahuense a diario empleados públicos y estudiantes, se dirigen a toda prisa a sus lugares de estudios y trabajo.
En horas pico, es decir de 06:30 a 07:30, de 11:30 a 13:00 y de 17:00 a 19:00, en la capital tungurahuense a diario empleados públicos y estudiantes, se dirigen a toda prisa a sus lugares de estudios y trabajo. Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Pese a ser una urbe pequeña, Ambato tiene sectores separados por 40 minutos de viaje. Quienes residen allí, con frecuencia llegan tarde a su trabajo.

Carlos Novoa

Ambato.-

Carlos, un joven ambateño de 30 años, siempre se ha caracterizado por ser muy puntual en sus asuntos. Ya sea en la universidad, en la iglesia, en su hogar y trabajo, sus compañeros, familiares y amigos lo recuerdan por llegar 10 minutos antes a cada cita o evento planificado.

Este historial de responsabilidad, precisión y formalismo, se vio afectado desde hace algunos meses debido a que cambió su lugar de residencia hacia un barrio del sur de Ambato.

Hasta julio del año en curso él vivía cerca de la entidad pública en la que labora hace más de un año. Si bien la mudanza hacia el hogar de sus padres le ha permitido fortalecer lazos familiares, la distancia que separa su oficina y su vivienda actualmente es significativa.

Hoy la movilización en transporte público le toma más de 30 minutos mientras que antes se trasladaba a pie y demoraba apenas 3 minutos.

Largos recorridos

Si bien Ambato es una urbe relativamente pequeña, hay puntos urbanos y rurales tan distantes que trasladarse en bus toma entre 40 y 60 minutos.

Un claro ejemplo de esto es la distancia que existe entre Puerto Arturo y Huachi Grande, Izamba y Montalvo, San Pedro de Picaihua y el casco urbano, entre otros puntos. En este último lugar se encuentra gran parte de las entidades públicas y financieras del cantón.

Precisamente el traslado desde Picaihua hacia el centro de la urbe es el que Carlos tiene que hacer cada mañana y por el cual en los 2 últimos meses acumula ya varios atrasos.

Como él, decenas de estudiantes y empleados demuestran en sus rostros preocupación y ansiedad por llegar a tiempo a sus oficinas y colegios, durante el viaje en bus. “En un hecho sin precedentes hace varios días recibí un llamado de atención por frecuentes retrasos laborales. Además de afectar mi autoestima, pues en mi récord laboral jamás ha existido tal notificación, esta situación perjudica mi salud ya que debido a la prisa por salir a tiempo de casa, descuido el horario de los desayunos y dieta”.

Algunas de las afecciones que este servidor público presenta actualmente son gastritis y colon irritable, aparte de ansiedad y cambios bruscos de ánimo. Pero él no es el único que está viviendo esta situación en su lugar de trabajo. Al menos 3 de sus compañeros registran atrasos por la misma razón.

Opciones de transporte

En busca de una solución urgente, este grupo de funcionarios ha optado por hacer uso del servicio de transporte VIP, es decir taxis que recogen al cliente desde muy temprano en su hogar a fin de agilizar la movilización diaria.

Manuel, empleado público, comentó que “ya que varios compañeros residimos en la parte alta de la urbe, un taxi nos pasa recogiendo a diferentes horarios, antes de las 06:30. Si bien este es un recurso provisional y que hasta el momento da buenos resultados, nos representa un gasto adicional, pues al mes puede costar entre $ 30 y $ 40, además de acrecentar el tráfico en el centro”.

Pese a esto, cada vez más funcionarios optan por soluciones similares, ya que cada retraso es sancionado con un pequeño monto económico, dependiendo del sueldo de cada empleado, que se descuenta de la nómina.

Según Noemí Saltos, dependiente de un local comercial en el Mall de los Andes, ubicado al sur de Ambato, el servicio de buses de la ciudad también tiene parte de culpa.

A su parecer si en la urbe se aplicara la caja común, mecanismo de reparto equitativo de los fondos recaudados a diario entre todas las cooperativas locales de transporte, y los autobuses cumplieran un horario establecido, los usuarios no presentarían demoras en su llegada al trabajo.

El caotizado tráfico de las horas pico, es decir de 06:30 a 07:30, de 11:30 a 13:00 y de 17:00 a 19:00, también provoca impuntualidad en la población. Por ello muchos empleados prefieren quedarse 3 o 4 paradas antes de su destino y correr hacia sus oficinas.

Marisol Briones, dueña de una unidad de transporte, manifestó que “a veces en el casco urbano se llega más rápido caminando que a bordo de un bus. La parte negativa es que en algunas ocasiones esta acción provoca atropellamientos y choques frontales entre peatones, debido a que por el ajetreo no suelen respetar todas las leyes de tránsito”.

Otra de las opciones para evitar los tan temidos retrasos es contratar el servicio matutino especial de furgonetas. Al igual que con los estudiantes de primaria, los conductores recogen a los usuarios en la puerta de sus casas y hacen viajes mucho más ágiles que en los buses.

Varias empresas ambateñas como Urgente Expres y Rapidito Transportes, ofertan este servicio a precios mensuales entre $ 35 y $ 40.

Luis Miranda, empleado de una dependencia estatal, destacó que “si sacamos a cuenta lo que a diario se gasta en gasolina, el parqueo tarifado o estacionamientos privados, es mejor pagar $ 1 al día y evitar sacar el vehículo de casa. Esto sin mencionar el beneficio de llegar a tiempo al trabajo y sin estrés”.

Dispositivos biométricos

Víctor Hugo Melo, también funcionario público, explicó que antes de la instalación de dispositivos digitales para el registro de entrada y salida en oficinas, era más fácil la justificación de los atrasos.

“Si bien en algunas instituciones públicas y privadas desde hace algunos años ya se aplica este mecanismo de puntualidad, no fue hasta 2013 que en todas se instaló los aparatos biométricos. Antes las justificaciones por atrasos solían hacerse por escrito, dirigidas al jefe inmediato, y muchas veces pasaban desapercibidas, pero hoy la situación es mucho más estricta”. (I)

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