Jueves, 26 Enero 2017 00:00 ECUADOR

Los voluntarios participaron en una capacitación en Guayaquil

La falta de recursos, el mayor 'flagelo' de los bomberos de cantones

Un equipo de bomberos de El Triunfo participa en la simulación de un incendio de tanques que almacenan microcombustibles.
Un equipo de bomberos de El Triunfo participa en la simulación de un incendio de tanques que almacenan microcombustibles. Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

Limitaciones en equipamiento e infraestructuras son los problemas que enfrenta el personal que trabaja en Camilo Ponce, Babahoyo y El Triunfo.

Redacción Ciudadanía

El cabo Diego León, del Cuerpo de Bomberos del cantón Camilo Ponce (Azuay), aguarda pacientemente su turno para participar en unas prácticas en la escuela de entrenamiento de sus colegas de Guayaquil.

Los  rayos solares son inclementes para él y sus cinco compañeros que, como otros 17 voluntarios de tres cantones, llegaron hasta el puerto principal para actualizar sus conocimientos en tácticas bomberiles.

La vestimenta de protección del grupo azuayo luce algo gastada. León indica que parte del equipo fue donado por unidades bomberiles de Estados Unidos.

El cabo explica que existe una normativa norteamericana que establece que la vestimenta protectora, tras cinco años de uso, debe ser donada. “Esté como esté, ellos la envían acá y nosotros la seguimos usando porque su costo es alto, de aproximadamente $ 3.500”.

Mientras lamenta tener que utilizar lo que otros desechan, un grupo de colegas del cantón El Triunfo, Guayas, efectúa una maniobra simulando un incendio de microcombustibles sobre tanques metálicos colocados para este ejercicio.

León admite que este tipo de práctica no es posible en su localidad porque no cuentan con las instalaciones para entrenar a los voluntarios. De hecho, apenas hay una central en la que trabajan 12 personas para atender las emergencias de 28.000 habitantes.

Es decir que en el cantón azuayo hay un voluntario por cada 2.333 personas. Según estándares internacionales, debe existir un bombero por cada 1.000 habitantes, “pero la falta de recursos ha sido un factor limitante para dar una cobertura adecuada”.

En el caso de Guayaquil, el Benemérito Cuerpo de Bomberos local (BCBG) cuenta con 1.434 voluntarios, 218 servidores públicos y 398 remunerados. Es decir, en la ciudad existe un bombero por cada 1.500 habitantes.

León considera que la institución no cuenta con los elementos necesarios para atender a la población. Incluso, estima que sin la tasa que se percibe a través de las planillas de luz -que representa el 50% de los ingresos de la entidad- “no se podría subsistir”.

Sobre este tema, el Concejo Cantonal de Guayaquil aprobó el pasado diciembre el presupuesto de los bomberos de $ 30,5 millones para 2017, lo que equivale a casi $ 3 millones más que lo asignado para 2016. Según un documento facilitado por el BCBG, el año pasado, de los $ 27,2 millones recibidos, el 58,6% ($ 15,9 millones) se destinó a gastos de personal.

En cuanto a la incidencia de casos de fuego en Camilo Ponce, “apenas se presentan dos por año, más se atienden choques y heridos por actividades mineras”, asegura León.

En los ejercicios prácticos también participan mujeres. Una de ellas es Yalitza Valencia, voluntaria del Cuerpo de Bomberos de Babahoyo (Los Ríos).

En la capital fluminense funcionan dos centrales para el área urbana y aunque resultan suficientes para la cobertura, a criterio de la ciudadana, sí falta más equipamiento e infraestructura.

Actualmente, el Cuerpo de Bomberos de Babahoyo maneja un presupuesto aproximado de $ 1 millón, del cual el 70% ($ 700.000) proviene de la recaudación de la tasa en la planilla del servicio eléctrico.

Uno de los requerimientos de los voluntarios es la construcción de una escuela de capacitación para evitar el viaje a otras localidades. Además, solo hay equipos diseñados para varones. “Para las mujeres resulta un poco difícil adaptarse”.

Mientras Valencia comenta sobre estas limitaciones, los voluntarios de El Triunfo concluyen la simulación del incendio de un tanque con microcombustibles.

Mario Sánchez, líder del grupo, se siente conforme con los nuevos conocimientos. En su cantón existe una incidencia de 25 flagelos al año, aproximadamente.

Al ser consultado sobre el personal de la entidad, afirma que existen “15 rentados y unos 20 voluntarios, en una sola central”.

El 70% de las emergencias atendidas corresponde a accidentes de tránsito y traslado a hospitales. Aunque el equipo de respuesta está en buenas condiciones, Sánchez considera que sí es necesario aumentar la cobertura.

Por el momento, la mayor necesidad son los insumos de primeros auxilios, los más utilizados. (I)

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