¿Y si hubiera segunda vuelta?

| 09 de Febrero de 2017 - 00:00

Hay señales de que la candidatura presidencial de Lenín Moreno triunfaría en una sola vuelta. Las demostraciones de apoyo en todo el país superan a las que reciben las otras candidaturas de mayor opción, como son las del triciclo derechista-oportunista-, cuyas dos ruedas delanteras las ocupan el banquero y la representante del febrescorderato, mientras la última la ocupa el general de los golpes de Estado (contra Abdalá, Rosalía, Mahuad y Gutiérrez), ahora santificado por diversos medios y unos cuantos desmemoriados como ejemplar demócrata.

Claro que el triunfo de Lenín se vuelve cuesta arriba, pues debe vencer ese aplastante ‘Chimborazo’ de mentiras y medias verdades, desinformación y calumnias lanzadas a diario por voceros abiertos o encubiertos de ese combo de delincuentes prófugos, como son los Isaías y Pareja Yannuzzelli, a los que no encuentra la Interpol, pero sí unas traviesas y delirantes periodistas.

Entre las mil y una estrategias de este sector se utiliza como ‘cuco’ la figura del candidato vicepresidencial Jorge Glas, que supuestamente reemplazaría a Lenín a los tres meses de ejercicio de este por enfermedad o incapacidad física. Esto, según los bien pagados brujos de la política. Y claro, contra Glas hay un cúmulo de acusaciones de corrupción sin que hasta el momento nadie haya aportado documentos ni pruebas. Y no es que tratemos de defenderlo a ultranza, pero sí ser respetuosos de las más elementales normas de justicia, entre las cuales figura la inocencia de cualquiera que no haya sido declarado culpable legalmente.

Pero bien. Si Lenín Moreno no triunfara el 19 de febrero, el escenario que tendríamos en frente sería el de la más sucia y descomunal guerra política en medio de pactos y reparto anticipado de prebendas, ministerios, embajadas, consulados y más tentaciones burocráticas, mientras el hombre del maletín -convertido en un millar de sujetos cargados de dólares- circularía por todas partes, uniendo a los discursos anticorrupción la más desvergonzada ola de compraventa de votos y conciencias.

Para esto hay cualquier cantidad de recursos, desde las fortunas acumuladas por los banqueros prófugos, hasta los millones de las empresas multinacionales, como Chevron-Texaco, y de aquellas grandes empresas fraudulentas y evasoras de impuestos que gozan de la protección de los paraísos fiscales. Todo esto sin que se descarte el surgimiento de bandas terroristas vinculadas a la CIA y al Mosad israelita, encargadas de secuestrar y decapitar revolucionarios y patriotas. De allí que se imponga este imperativo histórico: Lenín Moreno debe triunfar en una sola vuelta. (O)