Viernes, 03 Marzo 2017 00:00 Columnistas

¡Viva Manabí! "Tierra hermosa de mis sueños, donde vi la luz primera"

Ilitch Verduga Vélez

La patria chica, ese territorio bendito bañado por el océano Pacífico, cuyos ríos nacen en su propio terreno, aquel suelo generoso, altivo, como su gente hospitalaria, bravía, en que tuvimos la suerte de nacer. Manabí, hoy, está bajo ataque de cobardes, escudados en el encubrimiento de redes sociales para ofenderla. Una minoría de bribones, en madrigueras fácticas, decidió -para satisfacer sus almas diminutas, su ocio pertinaz- dedicar esfuerzos para denigrar a la provincia que nos legó Alfaro.

Y con él, la libertad, el laicismo, el ferrocarril, la liberación de la mujer, la soberanía nacional; la exoneración de los indígenas del pago de contribuciones territoriales, del trabajo subsidiario, dándoles tierra. Los bajos instintos que resumen esos “mensajes” - propios del fascismo- con que creen ofender al pueblo manabita, son muestra palpable de pequeñez de espíritu, ambición de mando que jamás tendrán, amargura que corroe entrañas, accionar antipatriótico de intentar romper la unidad nacional que, seguramente, disipará cuando culmine su delirio, el 2 de abril.

Pero, debo insistir también en la canallesca actitud de quien funge de dirigente de un partido segundón, que, en diálogo infame, -por audio difundido, de público conocimiento-, cobijado en el anonimato -asimismo-, arremete contra la tierra manabita, su pueblo tranquilo, cual montañas. Este individuo, consistente con el pensamiento de desprecio hacia quienes no comulgan con sus proditorios fines, igualmente se luce en el escarnio al terruño nuestro. No obstante separo sus insultos, propios de truhanes o delincuentes, adjetivos denigrantes que a ningún manabita le llega, por humilde que sea su origen, de igual modo rechazo los calificativos que a nuestra heredad territorial le endilga. Creo entonces que vale la pena analizar actitudes ideológicas; objetivos mercantilistas que solo creen en los dineros, nunca en las personas. Como en el mercado, consideran que todo se puede comprar, inclusive el honor, las conciencias. Estrategia conocida de banqueros corruptos, que hoy frotan sus manos, pensando que sus latrocinios se olvidaron

En estos instantes decisivos para la vida del Ecuador, hay que mirar hacia adelante para edificar futuros promisorios. La rápida reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo del 16 de abril del 2016 terminará este año, exitosamente, cumpliendo promesas solemnes. “Perro terremoto”, como menciona el injuriador de marras, para discriminar a Manabí, utilizando, epítetos inauditos para las tragedias de poblaciones, que superaron con pundonor el desastre, merecieron el repudio del país, desnudando la impudicia del perpetrador. Empero, frente al agravio, coterráneos de dentro, fuera de la provincia, de la República, de todas las personas que aman este rincón de la nación: memorable en sus luchas por la justicia; noble en su trato con hermanos nacionales, extranjeros, con inteligentes y bellas mujeres, hombres talentosos, laboriosos, ínclitos herederos del “viejo luchador” entregan pacíficamente las respuestas dignas a esas provocadoras calumnias.  

La protesta respetuosa que los manabitas hacemos sentir no es tumultuaria, tampoco agresiva. La reacción del conglomerado aparece en plataformas virtuales, con nombres, dignidades, diferente, a quienes infaman, con mentes extraviadas, aprovechando la oscuridad de sus odios, en la madrugada funesta de sus vicios. A Manabí se la respeta es la oración sentida de todo un pueblo honesto, valiente, trabajador. (O)

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