Sábado, 17 Junio 2017 00:00 Columnistas

Unidad revolucionaria

Melania Mora Witt

El Frente Amplio (FA) de Uruguay, que agrupa a numerosos sectores cuyo denominador común es su definición progresista y democrática, está realizando un ciclo de conferencias sobre el tema ‘Ser de Izquierda en el siglo XXI’. El primer expositor fue el boliviano Álvaro García Linera; luego concurrirán reconocidas personalidades: los norteamericanos Noam Chomski y Bernie Sanders; el brasileño Lula da Silva; el ecuatoriano Rafael Correa.

Otros invitados serán, entre otros, el griego Yanis Varoufakis y el inglés Jeremy  Corbyn. Las actividades se realizan en colaboración con la Fundación Líber Seregni, cuyo nombre honra la memoria de quien fuera figura emblemática de la izquierda uruguaya. La madurez cultural e ideológica del FA es la razón de su  éxito y permanencia en el poder. Los  conferencistas mencionados corresponden a diversas visiones y posiciones, que alimentarán -ideológicamente- a los militantes uruguayos.

El FA gobierna el país desde hace varios años. Se han sucedido en las primeras magistraturas personalidades como Tabaré Vázquez y José Mujica; y en la vicepresidencia, Danilo Astori y actualmente Raúl Sendic, hijo del guerrillero tupamaro del mismo nombre. Cada uno de ellos representa a distintas corrientes que confluyen en la unidad de una organización con características propias, que ha derrotado a la rancia derecha enfilada en dos partidos tradicionales, dominantes en el país de la Banda Oriental.

Cuando se trató  de designar el candidato a la vicepresidencia en el actual período, compitieron en las primarias la senadora Lucía Topolanski -esposa del expresidente Mujica- y Sendic, quien resultó vencedor en ella y en las elecciones nacionales. Aquello fue una clara muestra de la democracia interna del Frente y de su solidez.

Seguramente se discutieron trayectorias y programas, pero la unidad del movimiento, en el cual militan representantes del centro a la izquierda del espectro político no sufrió división alguna.

Esta reflexión viene a propósito de lo que sucede actualmente en nuestro país. Se ha dado un hecho históricamente inédito: en elecciones populares, dos gobernantes de la misma agrupación -Alianza PAIS- se suceden en el mando. Rafael Correa y Lenín Moreno se originan en la misma matriz, aunque sus personalidades y sus perspectivas acerca de la conducción del país difieran en muchos aspectos. Cada uno corresponde a una coyuntura distinta, pero el horizonte anhelado es aspiración de ambos.

Lamentablemente no faltan -entre los seguidores- voces disonantes que buscan la división entre ‘correístas’ y ‘leninistas’, haciendo el juego -consciente o inconscientemente- a la derecha, que en su prensa festeja cualquier indicio de divergencia y que no entiende que la apertura que el presidente ofrece no implica la capitulación a sus agendas e intereses antipopulares.

Sería lamentable que, por acción de algunos, que anteponen rencillas o resentimientos a la grandeza del proyecto, se provoquen distanciamientos que ya ocurrieron en nuestro pasado y que fueron fatales para la transformación del país. (O)

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