¿Todo vale para ganar una elección?

| 10 de Febrero de 2017 - 00:00

“En este momento, la gran tentación es pensar que todo vale para ganar plata”, escribía la semana pasada monseñor Julio Parrilla. Parafraseándolo, puedo decir que en este momento, la gran tentación es creer que todo vale para ganar una elección. No solo es un gran baratillo de ofertas populistas y demagógicas, sino el uso de la mentira como herramienta electoral.

Ayer escuché a un candidato, de Izquierda Democrática, asegurar que la desaparición de personas que -según él- ha aumentado en 2014 y 2015 se debe al sistema universitario impuesto por la Senescyt. ¿Cómo? El candidato afirma que ahora los jóvenes deben abandonar sus casas y viajar a otras ciudades a seguir sus estudios universitarios. Y esto “ha fracturado los hogares ecuatorianos y ha provocado la desaparición de jóvenes”. ¡Plop!

Y así una larga lista de afirmaciones falsas, de calumnias y mentiras. En la misma línea; cantidad de candidatos repiten en todo momento que 900.000 estudiantes se han quedado sin posibilidades de iniciar sus estudios universitarios y que hoy se obliga a los jóvenes a seguir las carreras que el Estado les impone. Falso. Es más, existen casi 150.000 cupos en carreras que los estudiantes no han ocupado. Pero los candidatos lo repiten y repiten. Y en casi todos los casos, los periodistas no repreguntan o desmienten con cifras verdaderas en la mano. A propósito de periodismo, es una vergüenza lo sucedido con Tania Tinoco y Janet Hinostroza y su ‘entrevista’ con el prófugo Carlos Pareja. Como también son una vergüenza los actos de corrupción que se han dado desde hace treinta años en el país, y la mayoría de ellos permanece impune. Es más, muchos han regresado al país, con los dineros mal habidos, y hoy gozan de aceptación social y estatus de ricos con prestigio.    

Por ello, es fundamental para el futuro de Ecuador que tengamos la capacidad para leer y escuchar críticamente cuanta oferta electoral realizan los candidatos, sobre todo aquellos que se disfrazan de mansos corderos para ganar una elección. Y no les importa mentir, tal como sucedió en Argentina. Macri mintió; negó todo y ofreció todo. Y así ganó. Y ahora, como presidente, está haciendo precisamente todo aquello que negó: despidos, ‘paquetazos’, desmontando todos los beneficios sociales y laborales. Es decir, gobernando para sus grupos de poder, para los ricos de siempre. Y devolviendo a la pobreza a millones de argentinos. Y, por supuesto, gobernando para sí mismo. Por eso, con el mayor descaro, el presidente Macri perdonó más de 70.000 millones de pesos al empresario Macri.

Que no nos pase lo mismo.  No cabe ninguna duda, en estas elecciones no solo está en juego la silla en Carondelet. No. Está en juego todo lo avanzado; todo lo logrado en salud, en educación, en seguridad social, en servicios públicos. Está en juego la decisión de gobernar para la mayoría; para los más pobres y excluidos.

No todo vale para ganar plata ni todo vale para ganar una elección. Repetir y repetir las mentiras y calumnias para convertirlas en verdades. Macri ofreció lo mismo: un ‘cambio positivo’. Y ya vemos a dónde y a quién beneficia ese ‘cambio positivo’.  

¿Será posible creer las ofertas de un candidato a la Vicepresidencia como Andrés Páez, quien no ha sido capaz de explicar los dineros depositados en sus cuentas?
Que no nos engañen. No queremos un país cimentado en las mentiras. No queremos de nuevo un país gobernado por los banqueros y sectores más retardatarios que hundieron y vaciaron a Ecuador en el pasado. Queremos un Ecuador luminoso; construido en comunión y en la verdad. (O)

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