Jueves, 30 Marzo 2017 00:00 Columnistas

¿Son confiables las encuestas electorales?

Antonio Quezada Pavón

Escuché a un presentador de un canal de televisión privada hacer  comentarios ‘técnicos’ en contra de los resultados de las encuestas.  ¡Qué desfachatez! ¿Con qué autoridad se atreve a criticar esta herramienta estadística alguien que no tiene mucho conocimiento técnico sobre el tema y que fue un defensor fanático de las encuestas, cuando favorecían a su candidato? Enseño Administración de Operaciones desde hace 34 años en la Espae Management School of Business de la Espol dentro de la cual está considerado el tema de ‘Pronósticos estadísticos’, que es uno de los instrumentos matemáticos más comunes en administración de negocios para investigación de mercados.

Y las encuestas son la base de la información para hacer un pronóstico. Evidentemente, su uso es intensivo en el mercadeo electoral con el fin de predecir los resultados de las votaciones. Y acabo de introducir el término, predecir, que es tratar de mirar el futuro, lo cual a todas luces es imposible, pero que los seres humanos nos esforzamos en hacerlo desde la antigüedad. Ahora los modelos matemáticos y las estadísticas nos permiten usar algoritmos que permiten observar los datos históricos y hacer proyecciones. Las encuestas, por su lado, permiten investigar el comportamiento de una muestra de sujetos y hacer inferencias sobre la manera cómo el universo de dichos individuos podría actuar.

Voy a usar la conferencia TED de Mona Chalabi, joven y talentosa reportera estadística de origen iraquí, quien reconoce lo importante que son los datos, pero cuán fácilmente pueden ser usados por individuos (especialmente los políticos) para acomodarse a sus específicas agendas. Ella recomienda hacer tres preguntas para ser capaces de detectar falsas estadísticas. La primera pregunta es: ¿Podemos notar en las cifras cierta inexactitud? Algo que ha hecho que el pueblo cambie su apreciación acerca de los números y aun desconfíe de los medios, ha sido el uso de los resultados de las encuestas. Yo mismo, como académico y matemático, pero que hago periodismo de opinión, tengo algunos puntos opuestos sobre este tema, pues considero que el rol de los periodistas es reportar objetivamente los hechos y no tratar de predecirlos.

Las encuestas electorales son imprecisas, pues nuestra sociedad es muy diversa, lo cual hace difícil que los encuestadores tengan una buena muestra representativa. Más aún, la gente tiende a mentir. Y es una barbaridad usar dos cifras decimales para presentar proyecciones electorales. ¿Cómo podemos describir con esa precisión usando una muestra de 3.000 sujetos, el comportamiento de 12’816.698 electores? La segunda pregunta es: ¿Me veo yo reflejado en estas cifras? Produce mucha frustración en el pueblo cuando mira que la respuesta de su entorno no corresponde a lo que dicen las encuestas y es que probablemente no tomaron en cuenta a su sector dentro de la muestra.

Finalmente la tercera pregunta es: ¿Cómo los datos fueron recolectados? Que es una tarea dura, pues las metodologías son opacas y un poco aburridas, pero que tienen protocolos muy definidos. Y aquí viene el conflicto ético de los encuestadores, pues los políticos corruptos no tienen mucho interés en contratar y conseguir los números correctos, ellos solo necesitan manipular el ‘correcto’ dato para sus propósitos.

De cualquier manera, las encuestas electorales, como todo modelo matemático que pretende reflejar la vida real, son inexactas; sin embargo nos dan un buen elemento de análisis para la toma de decisiones. (O)

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