Lunes, 14 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Sector agropecuario solidario

Luis Rosero

La producción agropecuaria es una de las más importantes dentro de la estructura productiva del país, no solo por su contribución con la seguridad y soberanía alimentaria, sino porque al generar ahorro, inversión y empleo además aporta a la economía con producción agroindustrial y  generación de divisas.  

Esta producción tiene tres segmentos: el moderno, de carácter industrial, orientado más al mercado externo; el semimoderno, dirigido al mercado interno con  tecnología media y el tradicional o atrasado, que sirve al autoconsumo de las comunidades campesinas y la producción mercantil.

Para enfrentar los problemas de producción agropecuaria campesina se debe partir de un diagnóstico de sus problemas estructurales y coyunturales, que con sus potencialidades productivas se pueda formular una estrategia de desarrollo comunitario. Esto se plantea en el libro Organización Comunitaria y Transformación Productiva de Jorge Duque, Economista y Máster de la UNAM que, como tutor de tesis de grado en la Universidad Técnica de Machala, adaptó la Metodología Sistémica de Senplades y dirigiendo una investigación de campo elaboró el diagnóstico económico, social y ambiental de la Comuna Pejeyacu del cantón Chilla en la provincia de El Oro, que sirvió para  la suscripción del convenio entre la Universidad, el Municipio Cantonal y la Comuna, para su desarrollo.

Este diagnóstico constató que el principal cultivo es de cacao fino y de aroma, con sembríos de banano y cítricos, a cargo de los comuneros. Entre los problemas productivos están la baja productividad del suelo, desgaste de su capa fértil, falta de riego; en lo ambiental, sufren el impacto de la contaminación, deforestación y erosión del suelo; en lo laboral, dada la  precariedad ocupacional se ven obligados a trabajar a destajo o a emigrar; en lo social, predomina el minifundio, la pobreza, vivienda deplorable, problemas de salud, pocos servicios básicos, etc. En lo jurídico, no hay legalización de la propiedad de la tierra ni catastros. En infraestructura, ni tienen vías de acceso y caminos vecinales para sacar sus productos, no existen centros de acopio y mercado para su producción. En lo institucional, no hay apoyo estatal, asistencia técnica, crediticia y de comercialización.

Los pobladores lograron formar una Comuna, cuyas características son similares a las de la economía campesina del país. Por eso es valioso el libro que no solo se queda en análisis de los problemas y sus potencialidades productivas, sino que aporta soluciones: diversificación de la producción para el mercado,  producción artesanal, formación de huertos orgánicos familiares, desarrollo del ecoturismo, etc.

En esta área, en que hay pocos estudios, el gran aporte de Jorge Duque es mostrar que las tesis de grados, además de servir para investigación universitaria para el análisis de la problemática de la economía campesina, son un instrumento de su desarrollo y una guía para que los GAD y el Estado contribuyan con su transformación que, con la lucha de los pobladores, mejoren sus condiciones de vida. (O)

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