Miércoles, 28 Septiembre 2016 00:00 Columnistas

Santo Tomás Moro, patrono de los políticos

Padre Pedro Pierre

En este año 2016 se celebran los 500 años del libro relevante Utopía, de Tomás Moro, que ha marcado durante estos cinco siglos el pensamiento de los políticos humanistas y las orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia. En tiempo de campaña electoral es recomendable, por las grandes intuiciones de este pensador inglés.

Tomás Moro fue uno de los filósofos políticos más brillantes de su época: era abogado, traductor, poeta y llegó a desempeñar el cargo de canciller del rey Enrique VIII. Su obra de renombre universal le valió ser ejecutado por criticar el régimen monárquico de su época y los privilegios de las Iglesias, por denunciar el proceso inmoral de acumulación de bienes y riquezas como fuente de las desigualdades, la pobreza, las guerras. Promovía los ideales democráticos de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad.

Decía que el sistema social inglés creaba ladrones para luego castigarlos con la horca. Afirmaba que la sociedad debe ser regida por la política como defensora del bien común y no por la religión, que la política debía obedecer a la ética, que se debe avanzar en la participación ciudadana y la autogestión, que la propiedad privada debe transformarse en propiedad colectiva, que es necesario un sistema de seguridad social, que los magistrados y los sacerdotes deben ser elegidos por votación secreta…

Los actuales movimientos humanistas, socialistas, revolucionarios, ambientalistas se reclaman de este visionario por haber magistralmente interpretado los anhelos de lucha por un mundo más justo, libre y solidario. Por estos motivos se lo reconoció santo a los 400 años de su muerte y, en el año 2000, el papa Juan Pablo 2° lo nombró patrono de los gobernantes y políticos. Hoy, muchos centros educativos, universidades, parroquias, centros de formación llevan su nombre. Los movimientos populares de alcance mundial, continuando su sueño de “otro mundo posible, necesario y urgente”. En muchos países se levantan los ‘Indignados’, los ‘Ocupemos’, los ‘Sin Tierra’, los ‘De pie’…

En las Iglesias, Tomás Moro hizo descubrir que la pobreza no era voluntad de Dios, sino producto del egoísmo humano y de estructuras perversas. Por su parte, el papa Francisco pregona que los movimientos populares son los promotores fundamentales de un cambio de sistema económico y político, y anima a los jóvenes a ser protagonistas de una nueva sociedad.

A ver si -en este tiempo de campaña electoral- los cristianos y los hombres y mujeres de buena voluntad nos inspiramos en Tomás Moro para promover los derechos humanos, desentrañamos las causas de las injusticias, pobreza y corrupción, poner en marcha alternativas de vida digna, de alimentación sana y de relaciones equitativas.

Los tiempos actuales nos exigen organizarnos para hacer avanzar las utopías para que mañana sean realidades. Así confirmaremos las propuestas de Jesús de Nazaret por construir un mundo más acorde con el Reino de justicia, libertad y amor: por ese ‘otro mundo posible’ sí vale la pena dar la vida. (O)

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