Martes, 04 Abril 2017 00:00 Columnistas

Responsables del cambio climático

Víctor Mendoza Andrade

Los expertos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, conocido como IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), certifican que el cambio climático en el planeta tiene origen en la actividad humana.

El principal contaminante evidenciado por el calentamiento global se debe a los combustibles fósiles utilizados por el hombre en los procesos de industrialización, los cuales se intensificaron apenas en el siglo pasado. Al respecto debemos recordar que los anteriores cambios climáticos del planeta tardaron miles de años en realizarse y fueron originados por procesos naturales.

El actual cambio es propiciado por los humanos y las consecuencias de sus emanaciones de CO2 en muy corto tiempo han puesto en peligro a la actual civilización del planeta.   

Las diez naciones que se destacan en el mundo por sus niveles de emisiones de CO2 a la atmósfera son: China, como el país más contaminante; y siguen en su orden, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Alemania, Irán, Corea del Sur, Canadá y Brasil. Estos generan más del 70% de contaminantes. Países como el nuestro, subdesarrollados, son los menos contaminantes (0,1% de la contaminación mundial), pero serían los más perjudicados con los cambios climáticos y al referirnos en particular a nuestra ciudad, según lo citado en la publicación de la revista Nature, el pronóstico es alarmante: “Guayaquil es la cuarta ciudad más vulnerable en el mundo a inundaciones”, por lo que el Banco Mundial aconseja tomar acciones inmediatas.

La comunidad científica occidental, a partir de los años 60, ha mantenido una particular preocupación por la depredación de los recursos naturales y las consecuencias de la contaminación ambiental del planeta, logrando establecer la urgencia del desarrollo sustentable sin alcanzar los resultados esperados de sensibilizar a los grandes contaminadores sin cuya participación es imposible lograr soluciones.

Con este objetivo (control de la contaminación), Estados Unidos, país que más emite los gases que contribuyen al efecto invernadero (22% del total), firmó el Protocolo de Kioto para el control de la contaminación ambiental en 1997 y se comprometió a reducir sus emisiones en 6%. Pero poco después se retiró y hoy en día sus emisiones de dióxido de carbono han aumentado en 15%, con respecto a los niveles de 1990. A este evento no asistió China, actualmente el primer contaminador, pero que ha demostrado estar consciente del peligro y de la urgencia de encontrar soluciones.

En marzo de 2001, el presidente George W. Bush anunció que no ratificaría el protocolo, argumentando que perjudicaba a la economía de su país y que no se exigía a las naciones en vías de desarrollo que redujeran sus emisiones. Estos dos países: China y Estados Unidos, causantes del 40% de las emisiones de CO2 a partir de la Conferencia de las Partes del Cambio Climático (COP 21), realizada en París (2015), decidieron apoyar los programas de control de la contaminación, a lo cual se opone Trump, lo que trataremos a continuación. (O)

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