Miércoles, 19 Octubre 2016 00:00 Columnistas

¿Qué hacer?

Leonardo Vicuña Izquierdo

La derecha y los oportunistas están perdidos; no atinan a propuestas serias sobre el qué hacer. Los une la febril oposición al Gobierno, los perturba la Revolución Ciudadana; los separan sus ambiciones personales, el mal reparto de la troncha electoral.

No les importa la difícil coyuntura económica; ni remotamente plantean algo sensato, que responda a los intereses de la población, que permita al país salir de la recesión, consolidar lo que se ha ganado, corregir lo necesario en leyes, políticas y pensar en el inmediato futuro, en procura de hacer viable una estrategia que, desarrollando y diversificando la industria -para lo cual es fundamental la petroquímica y metalmecánica-, afianzando al turismo, la agroindustria, el sector agropecuario en general, apoyándose en la minería, en un marco de mejoras de la educación y asumiendo la tecnología y el conocimiento universales para beneficio colectivo, alcance altos niveles de producción y empleo.

Solo critican, mienten, calumnian; se enredan en sus desvaríos. De allí el enfermizo y reiterado señalamiento de ‘excesivo’  gasto público y alto déficit fiscal, lo que va paralelo a la burda propuesta de eliminar impuestos; sin embargo, reclaman más subsidios en beneficio de sectores empresariales, y defienden los excesos en el apoyo estatal al Issfa, Isspol y el IESS.

Se quejan -ellos, que hipotecaron al país- de la deuda con China y no señalan el destino productivo y social de esos recursos. Alegremente proponen ‘saldar’ esa deuda, renegociándola y asumiendo préstamos del FMI y Banco Mundial, claro, es el camino de vuelta al neoliberalismo o capitalismo de rapiña, a los ‘paquetazos’ y ‘salvatajes’.

La ingenuidad de algunos les hace creer que estos pulpos internacionales van a dar créditos baratos al Estado y sin las torpes y abusivas condicionalidades a las que el pueblo dijo basta.

Por cierto que derraman lágrimas de cocodrilo porque ha aumentado el desempleo  y se ha elevado el costo de la vida; se dificultan ciertas inversiones y “corre peligro la dolarización”, pero critican las salvaguardias, practican el boicot económico y explotación de grandes empresarios, la especulación generalizada, la exportación de capitales y los ‘Panama Papers’.

Todo lo quieren para ellos; se oponen a toda política social redistributiva de la propiedad, la riqueza y los ingresos. En medio de esto, la politiquería y el baratillo preelectoral.

Provoca indignación el descaro de los banqueros comprando dirigentes, el camisetazo de los traidores que buscan a la ultraderecha, la pueril conducta política de cierta izquierda. ¿Cómo explicar en otros términos las decisiones, acomodos y reacomodos de  dirigentes de PK, UP, de los González, Ayala, Carrasco; de los Chumpis, Quishpes y Campos, de ciertos sindicalistas con la patronal, de los ‘centristas’ que están a la caza del mejor postor, inventándose candidatos para ‘negociar’?

Por todo ello lo correcto es ajustar las propuestas programáticas para superar la situación fiscal crítica, defender lo ganado; avanzar con el cambio del actual modelo primario exportador, para no depender del petróleo, con nuevas políticas productivas y sociales, en un marco de acuerdos y diálogos con las fuerzas progresistas, en función de los grandes objetivos de bienestar, justicia y del interés nacional;  lo que supone fortalecer la organización política que da sustento a la RC y mejorar las tácticas de alianzas con los sectores políticos democráticos y las organizaciones sociales. (O)

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