Por una nueva casa; eficiente y creativa

- 28 de abril de 2017 - 00:00

Hay de todo, como en botica. De todos los colores y todos los sabores. Son las propuestas de los candidatos a directores -ya no presidentes- de los núcleos provinciales de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, de acuerdo a lo que establece la nueva Ley Orgánica de Cultura.

Cada propuesta electoral ha sido elaborada en función de lo que cada uno de los candidatos, y sus grupos que lo respaldan, cree que debe ser la Casa de la Cultura. Un candidato ofrece formación académica en todas las áreas del arte; creación de un sistema de formación de gestores culturales; conformación de elencos, como orquestas sinfónicas; desarrollar las industrias culturales. Sin duda propuestas con las mejores intenciones, pero cada una de ellas tiene ya su espacio y corresponde a determinadas instituciones ocuparse precisamente de esos temas. Otro candidato, en Pichincha, ofrece incluso ocuparse del patrimonio cultural de la ciudad de Quito, cuando todos sabemos que esas competencias corresponden a otras instituciones y no a la Casa de la Cultura.

Lo cierto es que ya la Casa de la Cultura, de acuerdo a la Ley Orgánica de Cultura, tiene responsabilidades específicas -Capítulo 8- y será el ente rector del Sistema Nacional de Cultura -el Ministerio de Cultura y Patrimonio- el que determine el rol que asumirá dentro de ese sistema. Es decir, una vez más se puso primero la carreta y luego los caballos. Lo primero era conocer exactamente a qué se va a dedicar la Casa de la Cultura y luego buscar a las autoridades -los directores- que tengan los mejores perfiles para ejecutar esas acciones.

La Matriz de la Casa de la Cultura anuncia que para su programa, de este 29 de abril, ‘Hecho en Casa 2’, estarán presentes 1.500 artistas. Si tomamos en cuenta que el padrón electoral para las comicios del 5 de mayo está conformado por 1.265 artistas y gestores culturales, quiere decir que el número de votantes inscritos es absolutamente pequeño y, por tanto, poco representativo. Son las prisas con las que se organizaron estas elecciones.

Estas prisas hicieron -además- que las candidaturas, en muchos casos, no sean el resultado de procesos colectivos sino de decisiones individuales. Y sobre todo, provocaron que los mismos grupos que han estado enquistados -durante años y lustros- en los núcleos provinciales sean ahora candidatos. Con lo cual ese afán -tan necesario- de renovación y cambio en la Casa de la Cultura no se producirá. Y por el contrario, se ratifique y legitime a esos grupos que se apropiaron de la Casa y la convirtieron en una institución caduca, ineficiente y alejada de los artistas y creadores.

A pesar de ciertas protestas y denuncias de irregularidades, sobre todo en el padrón electoral; incorporación de nuevos miembros a última hora y las formas en que se dio la inscripción en el Registro Único de Artistas y Gestores Culturales (RUAC), estas elecciones determinan el inicio de la nueva institucionalidad cultural del país.

Lo cierto y lo unánime es la necesidad de renovación radical de la Casa de la Cultura, todos anhelamos -al fin- una institución contemporánea, transparente y eficiente; alejada de las tradicionales prácticas clientelares, los amiguismos, los elogios mutuos y de espaldas al presente y futuro. Todos queremos una Casa convertida en un amplio espacio creativo de ejercicio pleno de las libertades. (O)

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