Por este 11 de mayo

- 10 de Mayo de 2017 - 00:00

“Como viví yo me muero”, líneas de justicia poética, de Silvio Rodríguez, para cualquiera que jamás renunció a su compromiso con las vidas que consume. Es terrible concesión a la memoria colectiva y culminación filosófica para sobreponerse a la desintegración corporal. Bob Marley falleció el 11 de mayo de 1981 y el legado fue su autenticidad a favor de la gente africana oprimida siendo rastafari.

El rastafarismo es una combinación religiosa (cristiana copta), cultural, filosófica y política; desigual en lo más cotidiano y la proporción operativa depende del practicante, mujer u hombre. Muchas personalidades de la diáspora africana se reinventan en la combativa andadura, al final el nombre es la gratificación instantánea en el umbral del ayé. Malcolm Little fue Malcolm X y El-Hajj Malik-El Shabazz, Robert Nesta Marley se mantuvo como Bob y cerró el ciclo como Berhane Selassie y por acá Zenón Salazar es para siempre el Abuelo Zenón, nuestro griot mayor.

Aquellos mayores (en el sentido de la africanidad americana, sostenedora del respeto a mujeres y hombres mayores) de las comunidades negras americanas sabían y explicaban que cada persona debía cultivar aquellos pensamientos sembrados para facilitar, hasta en lo más básico, los procesos civilizatorios. Esa es la idea descolonizadora. Bob Marley “no estaba tan interesado en ganar dinero como en transmitir su mensaje y su música. Ir a Italia y congregar más público que el Papa, ¡eso para él significaba más que un millón de dólares!”, el entrecomillado está en No woman No cry, de Rita Marley, p. 200.

Malcolm X, Frantz Fanon o el Abuelo Zenón tuntunearon para que entendamos por fin, que la colonialidad del saber no comenzó por negar nuestros saberes y conocimientos, en África o en América, fue algo más simple y perdurable: desprestigiarlos con aquello experimentado en Europa (las mujeres brujas o las religiones falsas), desconsiderarlos con supuestas normativas de ciencias o el mandato impostergable de su aprendizaje para valoraciones sociales desde el opresor. Ocurrió y ocurre en las comunidades negras de las Américas. Bob Marley economizó teorizaciones y cantó eso que Fanon escribió, Malcolm X explicó desde el estrado o el Abuelo Zenón devolvió en la oralidad.

La frase más comunitaria por donde se la busque es ‘sentipensante’. B. Marley la afinó con su lírica: “Emancipate yourselves from mental slavery. None but ourselves can free our minds”. Nuestra traducción: “Emancípate de tu esclavitud mental. Nadie más que nosotros podemos liberar nuestras mentes”. Sentir y pensar o sembrar pensando.

El Abuelo Zenón en su siembra: “La cultura nace en el corazón y en el espíritu de los que vivimos en los palenques territoriales…”. No se escucharon o quizás se leyeron entre ellos, no se sabe; pero hubo conexión emancipatoria, las realidades con sus durezas y calamidades impuestas demandan palabras actuantes, pensamientos y sentimientos críticos. Escritos, sermoneados o cantados. En reggae, por ejemplo. (O)