Pasó hace 76 años

- 27 de Junio de 2017 - 00:00

El Plan Barbarrosa, elaborado para derrotar a la Unión Soviética en tres meses, fue implementado el 22 de junio de 1941. La madrugada de ese día, la Wehrmacht -las Fuerzas Armadas de la Alemania nazi- atacó la URSS con 5’500.000 soldados, 4.000 tanques, 4.980 aviones y 192 buques.

La primera derrota nazi se dio en Moscú. El general MacArthur escribió sobre esta batalla “… en ninguna parte había visto una resistencia a la que siguiera una contraofensiva que hiciera retroceder al adversario hacia su propio territorio. La envergadura y brillantez de este esfuerzo lo convierten en el logro militar más relevante de la historia”.

El 3 de julio, Stalin se dirigió al pueblo soviético: “¡Camaradas, ciudadanos, hermanos y hermanas, miembros de nuestras Fuerzas Armadas! ¡A ustedes me dirijo, amigos míos!... Nuestras tropas luchan heroicamente… contra un enemigo armado superiormente... Junto con el Ejército Rojo, el pueblo entero se levanta en defensa de su amada patria... Esta guerra no será una guerra cualquiera entre dos ejércitos enemigos. Esta guerra será la lucha de todo el pueblo soviético contra las tropas germano-fascistas.

El propósito de la guerra popular consistirá no solo en destruir la amenaza que pesa sobre la Unión Soviética, sino también en ayudar a todos los pueblos de Europa que se encuentran bajo el yugo alemán. En esta guerra el pueblo soviético tendrá sus mejores aliados en las naciones de Europa y América, incluido el pueblo alemán, esclavizado por sus cabecillas... Camaradas... Toda la fortaleza de nuestro pueblo se empleará para aplastar al enemigo. ¡Adelante! ¡Hacia la victoria!”.

La Gran Guerra Patria, desarrollada en el frente oriental, resquebrajó la espina dorsal de la Wehrmacht. De las 783 divisiones alemanas derrotadas durante la II Guerra Mundial, 607 lo fueron en este frente, donde también fueron abatidos 77.000 aviones y destruidos 48.000 tanques y 2.500 navíos de guerra; el 75% del poderío militar de la Alemania nazi.

El éxito inicial de la Wehrmacht obedecía a las ventajas que poseía la Alemania nazi: trabajaban para su industria bélica 6.500 centros industriales y 3’100.000 obreros especializados de la Europa ocupada, su economía poseía 2,5 veces más recursos que la URSS. Se necesitó del colosal esfuerzo del pueblo soviético para revertir la situación y lograr la victoria hace 72 años. Luego de las batallas de Stalingrado y Kursk, y de liberar del yugo nazi-fascista a 17 países, las tropas soviéticas entraron en Berlín y el 2 de mayo de 1945 izaron su bandera en el Reichstag.

El 9 de mayo de ese año terminó una contienda en la que fallecieron 60 millones de seres humanos, de los que 27 eran soviéticos. La historia no conoce mayor bestialidad que la de los nazis en la Unión Soviética; se recuerdan algunos hechos: la guerra dejó en ese país 60 millones de mutilados, destruyó 1710 ciudades, 70.000 aldeas, 32.000 empresas industriales, 65.000 km de vías férreas, 98.000 cooperativas agrícolas, 1.876 haciendas estatales, 6 millones de edificios, 40.000 hospitales, 84.000 escuelas. La URSS perdió unos $ 3 billones; algo de lo que jamás se recuperó.

En conclusión: la más importante lección para las presentes y futuras generaciones es que las guerras hay que combatirlas antes de que estallen. (O)