Martes, 13 Junio 2017 00:00 Columnistas

Parar el cambio climático (2)

Víctor Mendoza Andrade

El calentamiento global del planeta es consecuencia del cambio climático y al presente constituye la principal amenaza de destrucción de carácter mundial que afronta la civilización humana.

El planeta, desde su origen, ha tenido notables cambios  climáticos, pero ninguno de ellos ha sido relacionado con las actividades del hombre como son los que en la actualidad estamos soportando.

¿Qué tiempo tenemos para enfrentarlo? La respuesta de los científicos de las Naciones Unidas, del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) que vienen estudiando el problema desde 1988, nos advierten que hemos llegado al límite.

El actual cambio climático es posterior a la última glaciación del planeta, evento sucedido aproximadamente hace 12.000 años si tomamos como referencia cronológica  el 2000 d.C., tiempo en el cual el incremento de la temperatura ambiental derritió la capa de hielo y glaciares aumentando el nivel del mar y favoreciendo en general la vida en el planeta y en particular la del Homo sapiens (especie a la cual pertenecemos).

Este suceso, llamado efecto invernadero, favoreció la vida de la Tierra como la conocemos actualmente, pero el aumento de la temperatura provocada por actividad humana ha sobrepasado el equilibrio climático por el exceso de emisiones de CO2, produciendo el calentamiento global la mayor amenaza que tiene la vida actual del planeta.

¿En qué tiempo se ha ocasionado este perjuicio? Podemos responder: en tiempo extremadamente vertiginoso, si consideramos que la edad de la Tierra se calcula en aproximadamente 4.500 millones de años y la Revolución Industrial, que originó la depredación de los recursos naturales y la utilización masiva de combustibles fósiles, productores de los gases contaminantes de la atmósfera terrestre que ocasionan el calentamiento global, no supera cronológicamente los 100 años.

Los científicos aseguran que actualmente la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera es la más alta de los últimos 650.000 años y 35% superior a la que tenía antes de la Revolución Industrial, advirtiendo que “si no reducimos las emisiones causadas por los combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo, el aumento incontrolable de la temperatura promedio tendrá efectos trascendentales. Los niveles del mar subirán, inundando las áreas costeras. Las ondas de calor serán más frecuentes y más intensas.

Las sequías y los incendios forestales ocurrirán más a menudo. Los mosquitos portadores de enfermedades expandirán su zona de distribución y numerosas especies se empujarán a la extinción.

Actualmente, las inundaciones y sequías ya no son eventos extraordinarios. En nuestro país, en 2010 se informaba de 34 víctimas mortales, 12.000 personas evacuadas a 281 albergues, alrededor de 75.000 hectáreas productivas fueron afectadas y se registraron $ 63 millones en pérdidas agrícolas y pecuarias. En febrero de 2012 se indicó que las sequías producidas por el déficit de lluvias en la región Costa provocaron cuantiosas pérdidas en plantaciones en más de $ 220 millones. (O)

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