Sábado, 01 Octubre 2016 00:00 Columnistas

Oposición unida, aunque sea para contar votos

Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

Como la oposición política, en pleno proceso preelectoral, se divide y subdivide, carente de ideología y programa de gobierno, acosada por los intereses y ambiciones personales; uno o dos grupúsculos de sus integrantes, no encontrando espacio en la trifulca de la componenda, proclama unidad, aunque sea para vigilar y contar votos en el mismo día del sufragio de 2017.

Ya en otra época, no muy lejana, la denominada plurinacional de los contrarios no funcionó por la indecisión de los desertores, fracasados y aventureros de la política de enfrentar al gran líder Rafael Correa en el tema de la reelección. Los articulistas comprometidos con la derecha se cansaron de sus llamados a unirse por un solo presidenciable, porque reconocen que en su ámbito no hay candidatos solventes, con cualidades de liderazgo, para competir con los selectos de Alianza PAIS y sus aliados.

Ahora la oposición resquebrajada en su interior se alista a librar su cruenta batalla electoral, pero con el compromiso de los dirigentes de sectores fracturados, de asumir su propio rol, responsabilidad y fracaso. Uno o dos articulistas de ‘medios independientes’ dejan entrever y, al disimulo, para no desalentar a los aspirantes de la orilla opuesta, una nueva victoria del presidenciable y candidatos a asambleístas, por definirse, de Alianza PAIS y sus aliados en la cita de febrero de 2017, y en complot con la oposición que se siente perdida, insisten en la unidad, mediante un Acuerdo de Transparencia Electoral para montar severa vigilancia el día del sufragio y, a manera de escándalo publicitario, llama a la Comunidad Europea  como veedora de los comicios, por temor infundado de supuesto fraude, cuando ni siquiera comienza la campaña por la captación de votos.

Otros se desvían de ruta, como el caso de una periodista, que en su cuenta regresiva, ahora presume de fiscal. Sin prueba alguna, solapadamente, marca el fin del ‘correísmo’, se arriesga a lanzar versiones antojadizas y peligrosas contra colaboradores del régimen del Buen Vivir y hasta ensaya dardos de odio contra Lenín Moreno, delegado de la ONU en Ginebra, en el área de discapacidad. Se olvida que la Revolución Ciudadana es un proyecto de gobierno instaurado por el gran líder Rafael Correa Delgado y que la lucha continúa con la luz inextinguible del guía de la historia, hasta consolidar el proceso de reivindicación social y tornarlo irreversible, para llegar, definitivamente a los sectores postergados y olvidados de la patria.

La campaña por dominar el ánfora ya está en marcha, amenazas, enfurecidos enfrentamientos, todos contra uno. Indagan estrategias y maniobras mañosas con el auxilio de la prensa ‘independiente’, en su esfuerzo por detener el avance del socialismo siglo XXI. De un lado, los candidatos de Alianza PAIS y sus aliados, prácticamente definidos, han diseñado planes complementarios y sustentables en el régimen del Buen Vivir; otros, los grupos  de oposición, escuálidos de ideologías, sin  visión de país y mirando sus intereses, solo se preocupan de ganar espacios y así poder acceder al reparto del botín en el supuesto caso de victoria electoral y, como para simular unidad, proclaman transparencia en el contaje de votos.

En el país ya no hay sitio para los sátrapas, ambiciosos y conspiradores. Los ecuatorianos, en su mayoría, aprendieron a identificar y ubicar a sus enemigos. (O)

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