Viernes, 25 Agosto 2017 00:00 Columnistas

Ni una menos, no a la violencia

Pablo Salgado Jácome

Sí, ni una menos. Ninguna mujer debería perder la vida por la violencia machista. Ninguna mujer debería ser maltratada, pero aún por el hombre que supuestamente le ama y es, incluso, padre de sus hijos. Ninguna.

Sin embargo, la realidad es diferente; en Ecuador en el último año 227 mujeres fueron asesinadas. Es decir, son casos de femicidio. Pero solo se han judicializado 152 y solo 76 casos han sido resueltos. El resto sigue en investigación y, probablemente, muchos de ellos -¿la mayoría?- quedarán en la impunidad.

Siguen vigentes en la cotidianidad de nuestra sociedad el machismo recalcitrante, el sexismo, el maltrato y la discriminación de género permanentes. Se sigue ‘justificando’ la violencia bajo el pretexto de lo pasional. Los propios medios de comunicación -no todos, por supuesto- siguen hablando de crímenes pasionales, como si el amor tuviera algo que ver con la violencia.

La más reciente encuesta del INEN -2011- determinó que en Ecuador, 6 de cada 10 mujeres sufren violencia de género. Y en Pichincha 7 de cada 10. Y el 76% de las mujeres maltratadas identificó al agresor como su pareja o expareja. Cifras altísimas que muestran de cuerpo entero a nuestra sociedad. La revelan violenta y patriarcal. Y todos sabemos, la violencia -física y psicológica- deja huellas imborrables, lesiones irreparables.

En todos los espacios -escuelas, colegios, oficinas, medios de comunicación- se continúa reproduciendo los prejuicios y estereotipos contra la mujer, el machismo y el sexismo. Y la mujer como un simple objeto de deseo. Y se reproduce la violencia simbólica, económica y patrimonial. Nuestra TV, por ejemplo, está repleta de series nacionales sexistas y machistas. Incluso en un canal, para promocionar una serie, lanzaron una campaña contra la violencia de género, pero mantiene series internacionales y programas de humor nacionales que discriminan a la mujer con chistes de doble sentido y siempre cargados de sexismo.

De ahí la importancia del proyecto que acaba de presentarse en la Asamblea Nacional para la aprobación de la Ley Orgánica para la Erradicación de la Violencia de Género contra las Mujeres. En este proyecto se reparan algunas omisiones del Código Orgánico Integral Penal (COIP), como reconocer el femicidio y establecerlo como un delito autónomo para evitar que los crímenes de las mujeres queden escondidos bajo el delito general del asesinato o el homicidio; además, se establecen penas acumulativas de hasta 50 años.

Pero lo más importante es que se da -al fin- un tratamiento integral con medidas no solo punitivas sino administrativas que establecen un sistema de protección y atención real e inmediata a la mujer y sus hijos.

‘Quien ama, no mata, no maltrata, no humilla’, decía uno de los carteles en una de las recientes marchas de las mujeres contra la violencia machista. Y es cierto.

Ya es hora de sancionar a los perpetradores de violencia pero, sobre todo, ya es hora de que juntos empecemos a construir una sociedad abierta, respetuosa de las diversidades y libre de todo tipo de violencia. ‘Ni una menos’, debe seguir siendo la consigna para erradicar de una vez por todas la violencia contra las mujeres. (O)

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