Viernes, 17 Marzo 2017 00:00 Columnistas

Molestias mal disimuladas

*Fernando Falconí Calles

El banquero hace esfuerzos para disimular su protagonismo en el feriado y prefiere agazaparse en las sombras; pero resulta que ocultar o tratar de cambiar la historia todo el tiempo no es posible; a lo sumo, se la puede maquillar. Y allí están registrados los hechos angustiosos que no son inventos de nadie; allí quedaron las lágrimas y las numerosas huellas de los caminantes que emigraron. Allí quedó estampada la impotencia de una generación que sufrió en carne propia los destrozos neoliberales.    

El representante de la derecha ofrece -entre otras cosas- cambiar la Constitución de Montecristi que fue aprobada en 2008 por 4’722.065 voluntades ciudadanas (64% del total de votos). El afán de cambio podría deberse a que varias disposiciones de la actual Constitución no son del agrado de las élites a las que el banquero representa.

Vamos a citar -por razones de espacio- solamente cinco: Art. 1.- “El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico. Se organiza en forma de república y se gobierna de manera descentralizada. La soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad es el fundamento de la autoridad, y se ejerce a través de los órganos de poder público y de las formas de participación directa previstas en la Constitución. Los recursos no renovables del territorio del Estado pertenecen a su patrimonio inalienable, irrenunciable e imprescriptible”.

Art. 5.- “El Ecuador es un territorio de paz. No se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. Se prohíbe ceder bases militares nacionales a Fuerzas Armadas o de seguridad extranjeras”.

Art. 14.- “Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el Buen Vivir (Sumak Kawsay). Se declara de interés público la preservación del medio ambiente, la conservación de los ecosistemas, la biodiversidad, y la integridad del patrimonio genético del país, la prevención del daño ambiental y la recuperación de los espacios naturales degradados”.

Art. 283.- “El sistema económico es social y solidario; reconoce al ser humano como sujeto y fin; propende a una relación dinámica y equilibrada entre sociedad, Estado y mercado, en armonía con la naturaleza; y tiene por objetivo analizar la producción y reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibiliten el Buen Vivir. El sistema económico se integrará por las formas de organización económica pública, privada, mixta, popular y solidaria, y las demás que la Constitución determine. La economía popular y solidaria se regulará de acuerdo con la ley e incluirá a los sectores cooperativistas, asociativos y comunitarios”.

Art. 308, párrafo tercero: “La regulación y el control del sector financiero privado no trasladarán la responsabilidad de la solvencia bancaria ni supondrán garantía alguna del Estado. Las administradoras y administradores de las instituciones financieras y quienes controlen su capital serán responsables de su solvencia. Se prohíbe el congelamiento o la retención arbitraria o generalizada de los fondos o depósitos en las instituciones financieras públicas o privadas”.

De la actual Ley Mayor emanan: solidaridad, inclusión, redistribución, soberanía, dignidad. ¿Cuál de las disposiciones aquí nombradas será la que más molesta al banquero y sus amigos? ¿Será, acaso, la última? ¿Será la primera? O, tal vez, ¿serán todas? (O)

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