Lunes, 28 Agosto 2017 00:00 Columnistas

Los 100 días de Lenín

Luis Rosero

En los primeros 100 días de Lenín destacan la distensión, la lucha anticorrupción y cumplimiento de compromisos de campaña, pero en la estrategia económica va despacito.

Las dos primeras forman parte de su estrategia política. Inició la distensión con diferentes sectores que, antes, eran contradictores del gobierno anterior. Se acercó a empresarios, banqueros, medios, indígenas, sectores sociales, etc., y prometió atender sus demandas. Para combatir la corrupción, formó el frente anticorrupción, apoya las acciones legales para frenar este delito, pidió a organismos de control y poder judicial actúen con energía, aprobó la ley de paraísos fiscales y logró traer a ‘Capaya’, mostrando su decisión en la lucha anticorrupción. Se desmarcó del Vicepresidente.

El anuncio del Presidente de la Asamblea que AP autorizará el juicio penal al segundo mandatario podría significar que el exmandatario perdió el control del bloque legislativo o al menos a algunos asambleístas, con los que se negociaría la aprobación de leyes y reformas que requiere el Ejecutivo. La alianza con otras fuerzas políticas, política social y consulta popular lo fortalecería políticamente, generaría gobernabilidad y cumpliría el programa de gobierno y su proyecto reformador del país.

Respecto a los compromisos de campaña, no es casual que, con su plan social estrella ‘Toda una Vida’, inicie corrigiendo relegamientos y errores del gobierno anterior. De este, tres son los principales. En un estadio, lleno de campesinos y agricultores, realizó el lanzamiento de la Minga Agropecuaria que, con sus principales componentes: crédito, asistencia técnica y legalización de predios, busca reactivar la agricultura. El programa ‘Casa para Todos’ proyecta construir 325.000 viviendas, de las cuales el 58,7% será gratuito, que recibirían los pobres, para lo cual creó el bono ‘Casa para Todos’.

El programa ‘Impulso Joven’ apoyará a emprendedores con crédito. De las escuelas del milenio corregirá los problemas de transporte, creará colegios técnicos, combatirá la drogadicción, presentó proyecto contra la violencia de género, etc. Se reunió con la economía popular, afrodescendientes, etc. Todo esto le ha generado credibilidad, respaldo popular y, según encuestas, aprobación de su gestión.

Si bien ha avanzado en lo político y temas de campaña, en economía está aplicando el gradualismo. La proforma aumentó el gasto corriente, pero declaró austeridad con pequeños recortes de este y venta de pocos bienes públicos; los ingresos parecen muy optimistas, busca reducir el déficit, aumentan necesidades de financiamiento, pero no hay todavía programa económico ni decisiones fundamentales para bajar el déficit.

Imprime su propio sello y estilo. La estrategia de formar su capital político parece estar funcionando, las políticas anticorrupción y sociales le generan respaldo popular, pero hay tibieza en la política económica, aplazando el ajuste y reforma estructural. ¿Al parecer quiere fortalecerse políticamente para después tomar decisiones clave en  economía, reforma institucional, etc.? (O)

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