Lenín, Presidente

- 08 de abril de 2017 - 00:00

El presidente del CNE proclamó al  binomio Moreno-Glas como triunfador en la segunda vuelta, enfatizando que los resultados son irreversibles. A partir de esa fecha se dará paso a las impugnaciones o revisiones que vencedores y vencidos presenten, las que deberán ser atendidas de acuerdo a lo que la Constitución y las leyes ecuatorianas establecen.

Al margen de los reclamos de quienes se consideran perjudicados, es lamentable que se pretenda desconocer la limpieza del proceso y que en forma irresponsable se provoquen actos de violencia. Esta se sabe cómo comienza, pero no cómo termina y de eso hay muchas experiencias en otras latitudes. La atención a los reclamos fundamentados debe hacerse rápidamente para que la paz social no sea amenazada.

Después de 10 años de gobierno de la RC bajo la conducción del presidente Rafael Correa, más temprano que tarde habrá un reconocimiento colectivo a la inmensa tarea realizada en múltiples órdenes. El país ha cambiado favorablemente y de eso dan cuenta no solo indicadores socioeconómicos nacionales, sino el reconocimiento internacional de instituciones serias, como la Cepal y otras. Ecuador ha dejado de ser un espacio anónimo para concitar el respeto de gobiernos y personalidades de variada posición.

Arduo es el camino que ‘al andar’ debe cumplir el nuevo gobierno. El panorama internacional no es favorable: la crisis de 2008 -que el griego Varoufakis considera la primera de la globalización- no ha concluido. Sus efectos son notorios en EE.UU. y la Unión Europea, que con el Brexit corre el peligro de su desintegración, si corrientes antieuropeístas triunfan en algunos de sus integrantes. El fenómeno Trump es parte de la inquietud mundial que, en última instancia, significa el descontento de amplias masas con procesos de integración orientados en beneficio de los grupos económicos más poderosos.

Su efecto en economías como la nuestra es muy alto. El presidente Correa habló de la ‘tormenta perfecta’ ocurrida en el país los dos últimos años. Pese a ello, su gobierno deja un Ecuador estabilizado y en proceso de recuperación. Factores externos e internos inciden en nuestros problemas y, con la experiencia de quienes ya participaron desde la Vicepresidencia en la administración del Estado, los mandatarios electos deberán impulsar el resurgimiento económico  con el objetivo que debe ser guía: el ser humano sobre el capital y acelerar la integración regional como instrumento de desarrollo.

Posiblemente deberán revisar algunas estrategias y corregir rumbos en lo que sea necesario. La reflexión debe acompañar a la legítima alegría por el triunfo, a fin de corregir errores u omisiones que se expresaron en el resultado. La designación de personas intachables y capaces en las diversas funciones será una garantía, así como la apertura a quienes busquen incorporarse al proyecto, sin crear muros que impidan la cercanía con todos los que quieran arrimar el hombro en bien del país.

Es la hora de la ‘marcha unida’ como anhelaba Martí, para alcanzar nuevas metas en la marcha definitiva hacia el Buen Vivir. (O)