Viernes, 24 Febrero 2017 00:00 Columnistas

Lealtad ciudadana

Ilitch Verduga Vélez

Los laureles de la victoria de Lenín Moreno y Jorge Glas, en el proceso electoral que acaba de culminar, no consisten solamente en haber superado a sus adversarios ideológicos de la derecha política y económica; o también por haber deshecho las más infamantes calumnias, las mentiras flagrantes -que rondan la paranoia- de muchos de los enemigos jurados del binomio Moreno-Glas; de igual modo haber sintonizado las potencialidades del pueblo ecuatoriano, que es consciente del progreso de la década ganada; que el Estado brinda al conglomerado social, sin distinción de banderías políticas religiosas, económicas, la más eficiente atención en salud, educación, seguridad.

Las grandes mayorías de compatriotas están orgullosas de la obra revolucionaria, la construcción de infraestructura energética, vial, moderna, avanzada, de las mejores de la región, está muy presente en la mente de la gente humilde, pobre, de allí su válido pronunciamiento. Pero además, en estos comicios -desde mi punto de vista- se mostró la lealtad del pueblo nuestro a la Revolución Ciudadana. A más de haber ganado la elección presidencial con más de 10 puntos de diferencia sobre el pretendiente banquero, se logró obtener la mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional, junto a ello, el dictamen histórico del electorado que tiene máxima relevancia, en los niveles de ética gubernativa en el concierto de naciones del mundo.

El plebiscito referente a paraísos fiscales, pacto ético de la sociedad, para evitar que quienes depositen dineros en guaridas de defraudación fiscal, evadiendo compromisos con Ecuador, aspiren a cargos públicos. Esta consulta moral también triunfó. Algunos de los resultados son de análisis severo adecuado. Lenín Moreno ha ganado en la costa ecuatoriana ampliamente, lo mismo ha sucedido en varias provincias de la Sierra, una de la Amazonía se pronunció a su favor, perdió en Galápagos. Y surge el interrogante de lógica, elemental, el postulante ubicado en segundo lugar prevaleció en regiones, provincias, donde el gobierno de Rafael Correa  ha realizado -como en toda la república- una labor sustancial, enumeremos algunas: creación de dos universidades de gran trascendencia nacional, una formadora de pedagogos, otra para el estudio científico de la naturaleza en plena selva amazónica, ambas con fundamentales estándares de calidad, a nivel mundial, de igual manera, escuelas, hospitales, carreteras, teatros, festivales culturales.

Leyes para que pueblos olvidados salgan de su miseria material de siglos, por estar alejados del centralismo. No obstante, ¿habrán votado, contra esas realizaciones tangibles, cumpliendo las aspiraciones sentidas de sus comunidades? No, no pienso así, quizá el futuro lo dirá. En cuanto al destino de sufragios de grupos que apoyaron al general Moncayo, francamente es inaudito, muchas personas afirman que “fue traicionado” por aquellos que en el pasado votaron por Febres-Cordero contra Borja para “profundizar contradicciones”, legándonos un régimen violador de DD.HH., cuyo plan: pan, techo, empleo fue solo una mascarada carnavalesca. En el ayer cercano, sabíamos que en votaciones para representante de la región insular había sempiternos ganadores, integrantes de familia banquera. Hoy no sabemos si ha renacido ese mando.

Finalmente, en esta apretada síntesis, insistimos en pacificar  los espíritus, la violencia con que la partidocracia quiere asustarnos después de perder sus feudos en Guayas, El Oro, Los Ríos, debe ser desterrada. En cuanto a aquellas diatribas pronunciadas por un directivo de CREO, por la actitud ejemplar del electorado manabita, sin caer en provocaciones, con nuestra reconocida estructura de bien, habrá que responderle. Mujeres, hombres de Manabí, ni un solo voto en futuros comicios para estos calumniadores de nuestra bendita tierra. (O)

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