Sábado, 10 Junio 2017 00:00 Columnistas

"Las relaciones de trabajo en la historia del Ecuador"

Melania Mora Witt

La deferencia del autor, Dr. Sabino Hernández Martínez, puso en mis manos el texto de su autoría, con el nombre que titula este artículo. Editado el 2013, recoge en las 301 páginas de su  primer tomo,  el recuento y análisis de la compleja relación entre quienes han sido partícipes del proceso de trabajo en nuestro país, a través de los siglos.

Abogado de reconocida trayectoria, ha ejercido la docencia universitaria durante muchos años, con especial dedicación al Derecho Laboral; ha participado en la dirigencia deportiva desde la presidencia del Comité Olímpico Ecuatoriano  y es, además,  empresario y  autor de numerosas obras relacionadas con las ciencias jurídicas.

La lectura del libro provoca  un sentimiento de admiración  hacia  quienes, en palabras del autor, son “los únicos que generan la historia”: los grupos humanos que con su trabajo han construido lo que hoy es Ecuador. Una abundante bibliografía y rigurosa mención de leyes y decretos expedidos por los  distintos gobiernos, acompañan el texto.

En forma erudita, el autor recorre las duras condiciones en las cuales tuvo  lugar esta relación, particularmente en la Colonia. La república trajo muy pocos cambios y la servidumbre-propia del Feudalismo- se mantuvo. Con la Revolución Liberal, que corresponde al despegue capitalista del país, surgen las primeras organizaciones obreras y en el ámbito legal se dictan leyes que procuran aliviar la situación de los grupos indígenas, eliminando fuentes de explotación establecidas por la Iglesia y los grupos latifundistas, beneficiarios del concertaje, eliminado en el gobierno de Baquerizo Moreno. En 1922, la masacre del 15 de noviembre es el doloroso debut de la clase obrera en la historia patria.

El texto señala la evolución de los derechos laborales a partir de la ‘revolución juliana’ de 1925. La creación del Ministerio de Previsión Social y la expedición de leyes que tratan de regular diferentes aspectos relacionados con las condiciones del trabajo, lo cual culmina con la elaboración del  I Código en 1938. Particular interés tiene la transcripción de un documento de la autoría  del Dr. Miguel Ángel Zambrano, quien emprendió junto a una comisión de distinguidos juristas,  la ardua tarea de elaborar dicha recopilación, en la cual recogieron  leyes y normas dispersas,   e incorporaron  las nuevas que esa coyuntura hizo posibles.

A través de  la legislación se expresa – jurídicamente- la contradicción inevitable  entre el capital y el trabajo. Los sectores progresistas han tratado siempre de introducir  disposiciones legales favorables a los trabajadores. La pugna ha sido permanente y ello ratifica la convicción de que es indispensable el control del poder político, para ampliar y garantizar derechos. La actual Constitución es fruto de una correlación favorable a las fuerzas democráticas y en ella se prohíben disposiciones  que precaricen el trabajo-como los contratos por horas-, y otras lesivas para los trabajadores.

Esperamos la continuación de esta obra, de consulta obligada para profanos y especialistas. (O)

 

 

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