La universidad ecuatoriana

- 11 de marzo de 2017 - 00:00

Las universidades ecuatorianas, públicas y privadas, están normadas en el Ecuador desde la Ley Orgánica de Educación Superior, LOES, por la Secretaría Nacional de Educación Superior Ciencia, Tecnología e Innovación, Senescyt y su Consejo de Educación Superior, CES y evaluadas por el Consejo Ecuatoriano de Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior, Ceaaces.

Las instituciones de Educación Superior, IES, han sido evaluadas y categorizadas y algunas eliminadas en un buen ejercicio de control de los estándares de calidad. Las evaluaciones resultaron ciertamente cruciales, aunque con exceso de centralismo, falta de participación de actores y por ende ausencia de diálogo. En este contexto quedó pendiente un tema de análisis, reflexión y acción, referido a la existencia de universidades exclusivamente de posgrado.

Con el afán de coordinar acciones académicas a nivel latinoamericano y andino se fundaron tanto la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso, como la Universidad Andina Simón Bolívar. Las dos, recibiendo el apoyo internacional proveído por los gobiernos correspondientes, y además el apoyo directo del Estado ecuatoriano, pudieron desarrollarse de manera consistente tanto en lo académico con sus programas de doctorados, maestrías y educación continua, como en su notable infraestructura física. Con ellas lograron superar a sus contrapartes de los países correspondientes e incluso a las sedes centrales.

Al proponerse parámetros similares de evaluación de las IES, quedó claro que las dos universidades exclusivas de posgrado resultaron privilegiadas.   Les es más factible contar con doctores como docentes, disponer de adecuados espacios para ellos, bibliografía y otros recursos para sus pocos alumnos.  Sus presupuestos no son equitativos en comparación con las otras y se han presentado problemas de interpretación legal y de anhelos de autonomía supranacional.  No pueden compararse, del mismo modo, con aquellas universidades públicas con decenas de miles de estudiantes y miles de profesores, con restricciones presupuestarias.

Como no puede haber privilegios, debe analizarse la alternativa de equidad para las evaluaciones y asignaciones presupuestarias, para la provisión de becas y otros.

Las universidades regionales deben cumplir las leyes nacionales y optar por ser integrales, con pre y posgrado (acaso asociadas para esto con las públicas integrales).  Con docencia, investigación y vinculación con la sociedad.  Todo sílabo debe incluir los tres componentes, en pre y posgrado. (O)