Martes, 04 Octubre 2016 00:00 Columnistas

La tragedia de la paz

Alfredo Vera

Resulta desconcertante conocer los resultados del plebiscito ocurrido en la hermana Colombia, que cierra el entendimiento de lo que acontece allí, después de cinco décadas de guerra irregular y 4 años de diálogos entre el Gobierno y las guerrillas de las FARC.

En primer lugar la abstención de casi la mitad de la población habilitada para sufragar, que puede ser considerada como indiferencia o rechazo a todo lo que está allí ocurriendo, que nadie hace una racional explicación de este fenómeno.

En segundo, los que propiciaban el “SÍ” daban a entender que el acuerdo construido en La Habana era un punto de arranque con premisas que permitían un inicio en la construcción de la paz, que no se decreta sino que se fabrica ladrillo a ladrillo.

Tercero, los que promovieron el “NO” se abstuvieron de formular argumento alguno y dejaron que cada quien interpretara a su antojo las razones por las cuales asumían esa posición.  

Las posteriores declaraciones del valeroso presidente Santos abren una gran puerta, pues reacciona como un verdadero conductor político, al convocar a todos, a sentarse en la mesa de concertación, a exponer sus puntos de vista, que se orienten a construir esa paz que tanto necesitan nuestros vecinos, pues su ausencia afecta a todo el continente.

Desde La Habana, Timochenko también reaccionó positivamente, al afirmar que, en adelante usarán solo las palabras, como único lenguaje para reafirmar la paz.

Sería tremendamente absurdo y anti natura retroceder lo hasta aquí logrado: de modo que toca a los propios colombianos fabricar ese tortuoso camino, puesto que los acuerdos serán siempre complejos, cuando las visiones serán influidas por las ideologías, como es obvio.

Desgraciadamente ha corrido mucha sangre, sufrimientos, dolor y lágrimas en estas cinco décadas, que han afectado de todos lados. No se puede hablar de otra cosa que no sea el perdón y el olvido, pues los que pretenden algún tipo de revanchismo estarán creando una barrera en la mitad del camino.

No hay forma de que le devuelvan la vida a las víctimas de este proceso y tan dolorosa es la muerte de un ciudadano común que la de uno de los jóvenes de los que fueron asesinados y disfrazados de guerrilleros, en el sainete de los “falsos positivos”, o las víctimas de los paramilitares.

Para analizar estos acontecimientos hay que revisar la historia, en diversos casos, para recordar que, entre otros, fue asesinado el líder Eliecer Gaitán y se convirtió en detonante del “Bogotazo”.

Y parece necesario respaldar las iniciativas que proponga el presidente Santos, como evidente líder de la lucha por la paz: todos los latinoamericanos debemos contribuir con lo que sea menester, para consolidar la búsqueda de la paz en Colombia.

¡Que viva y triunfe la vida sobre el revanchismo y la muerte, debería ser la consigna de todos los hermanos colombianos y evitar todo lo que obstaculice el camino a la paz!

Los organismos de integración del Continente están en la posibilidad de cumplir un gran rol de mediadores para conseguir que no haya un ápice de retroceso, hasta de lo que hasta ahora se ha conseguido. (O)

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