Sábado, 26 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

La salud en Vilcabamba y Malacatos

César Hermida

Que en Vilcabamba sus pobladores vivían más de cien años fue un hallazgo respaldado por investigaciones científicas. Hace más de tres décadas el libro en inglés sobre dicha población se exponía en las librerías de Londres y los ingleses se afanaban en conocer sus causas. Se decía que podía deberse a la calidad del agua o de otros elementos de la naturaleza. Los médicos encontraban una disminución de la prevalencia de diversas enfermedades.

Cuando apareció el enfoque de la medicina social, hubo quienes fueron a conocer y plantear algún estudio pertinente, comprobando que el camino sobre la causalidad no iba por las características biológicas de los pobladores, sino por los aspectos sociales. Fue fácil comprobar, con el censo agrícola, que la población vecina de Malacatos, con similares características en todas las variables, salvo la edad de sus habitantes, era un valle dedicado al monocultivo de caña de azúcar, con obreros agrícolas que ya no disponían de tierras de cultivo, pero sí de empleo como jornaleros. La diferencia fundamental era el trabajo, con salarios limitados en Malacatos, restricción de viviendas adecuadas, dificultades para la consecución de alimentos suficientes.

En Vilcabamba, en cambio, valle parecido, los pobladores eran agricultores pequeños, propietarios de terrenos dedicados a policultivos de autoconsumo. Disponían de viviendas razonables y satisfacían sus necesidades alimentarias. Tenían fama de ser perezosos, holgazanes, pero claro, si su aspiración era una vida austera y solidaria, con buena calidad de vida, ¿para qué esforzarse y trabajar las 8 horas diarias como los obreros agrícolas de Malacatos?

Plantear las hipótesis de causalidad social incomodaba a los investigadores médicos que publicaban ‘papers’ en importantes revistas internacionales sobre Vilcabamba, mientras los artículos con diferente enfoque no tenían acogida. Como a nadie interesaba la comparación entre las dos poblaciones, los primeros análisis de hipótesis sobre la causalidad social se quedaron en borradores. No parecía justo fastidiar el apogeo del turismo hacia el Valle de la Longevidad estudiado por médicos y naturalistas, y visitado por gringos buscadores de paz y de naturaleza virgen.

Hoy, cuando la OMS ha publicado sobre los “determinantes sociales de la salud”, como múltiples factores, a diferencia de la concepción integral de una determinación social, se entiende con más claridad el concepto de salud como un buen vivir individual, cultural y social, de vida austera y sin consumismo. (O)

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