Sábado, 04 Febrero 2017 00:00 Columnistas

La revolución cultural en Ecuador, el reto principal de Lenín Moreno

Edmundo Vera Manzo

La obra material de la Revolución Ciudadana en sus diez años es muy superior a la de decenas de gobiernos juntos, ahora se trata de un cambio cualitativo. Se requiere en el futuro inmediato poner los mayores recursos y esfuerzos al servicio del cambio cultural, de la revolución cultural, en los sentimientos, actitudes y valores. Se trata principalmente de eliminar aberraciones, deformaciones y vicios culturales que arrastramos por cientos de años y reemplazarlos por nuevos valores que se sumarían a los que ya tenemos y configurar un nuevo perfil cultural de Ecuador. Para lograr un cambio cultural profundo se requiere luchar diariamente, sin descansar por lo menos una generación. Pasar de hábitos y costumbres perniciosas a las nuevas y beneficiosas conductas y manifestaciones culturales.

Desde el punto de vista más amplio, cultura es todo lo realizado por los seres humanos, como rallar un árbol o lo espiritual. Desde el punto de vista restringido, la cultura son las mayores manifestaciones artísticas. Sin embargo, ninguna persona, comunidad o país ha desarrollado una cultura perfecta. Desde un enfoque metodológico, todos tenemos mayores y menores valores desarrollados, que debemos conservar; eliminar las deformaciones y vicios culturales; incorporar valores culturales que tienen otros pueblos y culturas y que no los tenemos nosotros; e innovar y crear expresiones culturales que no las han desarrollado otros pueblos. Me centraré tan solo en las deformaciones culturales que con gran esfuerzo y persistencia debemos eliminar o reducir radicalmente. Nuestros mayores enemigos culturales son los siguientes.

El autoritarismo y abuso de autoridad. La actuación arrogante y abusiva, creer que tienen más derechos que los demás. El egocentrismo, narcisismo de muchos  dirigentes y líderes económicos, sociales y políticos. Somos una sociedad racista encubierta, muchos creen que son más personas que los demás. Existe mucha discriminación y exclusión racial, social y económica. Se practica la ‘viveza criolla’, la ‘sapada’ y el engaño. La ‘ley del menor esfuerzo’, la inversión mínima de esfuerzos en el trabajo y tareas escolares. El machismo, feminicidio, ‘marido pega, porque marido es’, es todavía frecuente. Valorar más el no trabajar, el estar desocupado y arrimarse a los demás.

Deshonrar la palabra. Descenso del espíritu comunitario. Reincidencia en los delitos menores por tener bajo nivel educativo y falta de preparación para trabajos dignos.

Institucionalización de la ‘comisión’, la coima en las instituciones públicas. Tener irresponsablemente hijos, no dar la atención adecuada a los hijos. Promiscuidad sexual, dominio de los impulsos sexuales sobre el amor. Consumo excesivo de alcohol, cigarrillo y drogas. Conducir vehículos de forma impulsiva, preferir perder la vida en un minuto que un minuto de la vida, rebasamientos arriesgados, acelerar en amarillo y rojo en los semáforos, doble fila, obstrucción del tráfico, conducir con exceso de alcohol después de las reuniones sociales. Peatones que se cruzan la calle por cualquier lugar. Malos hábitos alimenticios, exceso de hidratos de carbono, azúcar y frituras.

Ascenso de la cultura consumista, comprar objetos innecesarios que exaltan la envidia, haciendo creer que más se vale mientras más se tiene. La principal ‘arma’ de la revolución cultural es el buen ejemplo de los adultos, las autoridades, funcionarios públicos, padres de familia y los ciudadanos que deben influenciar positivamente en los niños, adolescentes e hijos. Los medios de comunicación deben inducir a los buenos hábitos y costumbres.

Aníbal Ponce decía: “Hay algo que jamás perdonan los niños y jóvenes a sus maestros: la contradicción en el pensar y la incorrección en la conducta”. La máxima autoridad debe reunir las mayores cualidades, creo que Lenín Moreno es la persona más adecuada para esta gigantesca tarea. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense